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¿Dónde están los sindicatos petroleros?

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02.09.2026

¡No basta con condenar la entrega, hay que organizar la huelga!

El anuncio del nuevo acuerdo petrolero entre el gobierno venezolano y los Estados Unidos no constituye un episodio más de la política económica nacional. Lo que está en juego es demasiado grande para tratarlo como una simple negociación comercial, como una nueva fórmula de inversión extranjera o como una operación destinada a "recuperar" la industria petrolera. Estamos hablando del principal recurso estratégico de Venezuela, de una industria sobre la cual descansa una parte fundamental de la economía nacional y, por encima de todo, del futuro de una clase trabajadora que durante décadas ha sostenido con su esfuerzo la producción petrolera.

El gobierno puede presentar el acuerdo bajo el lenguaje de la recuperación económica, la inversión, la modernización o la incorporación de capital extranjero. Pero estamos ante uns abierta entrega del petróleo.

No estamos, por tanto, ante una cuestión que pueda dejarse exclusivamente en manos de ministros, funcionarios, empresarios o negociadores. La clase trabajadora petrolera tiene algo que decir y, sobre todo, tiene algo que hacer.

Porque hay una realidad que ningún discurso oficial puede modificar: son los trabajadores quienes hacen funcionar la industria. Son ellos quienes extraen, procesan, transportan, mantienen y hacen posible que esa riqueza salga de las entrañas de la tierra y se transforme en mercancía. Y precisamente por ocupar ese lugar dentro del proceso productivo, los trabajadores petroleros poseen una fuerza social que ninguna declaración gubernamental puede borrar.

Han pasado ya varios días desde que se hizo público el acuerdo.

Y ante la magnitud de lo que está ocurriendo, una pregunta comienza a imponerse inevitablemente:

¿Dónde están los sindicatos petroleros?

¿Dónde está la voz de las organizaciones que dicen representar a los trabajadores de PDVSA y del conjunto de la industria petrolera?

¿Dónde están sus direcciones?

¿Dónde están sus asambleas?

¿Dónde está el plan de lucha?

¿Dónde está la convocatoria a los trabajadores para discutir colectivamente lo que está ocurriendo?

Hasta el momento de escribir estas líneas, no hemos podido encontrar un pronunciamiento público verificable de las principales direcciones sindicales petroleras que esté acompañado de un llamamiento a la movilización, a un plan de lucha o a medidas de fuerza para enfrentar este acuerdo.

Esta precisión es importante. No estamos diciendo que ningún dirigente sindical haya expresado jamás una opinión sobre la situación petrolera, ni pretendemos desconocer las denuncias que distintos dirigentes han realizado anteriormente sobre salarios, contratación colectiva, condiciones laborales o derechos de los trabajadores. Tampoco afirmamos que una declaración no pueda aparecer mañana. Estamos señalando algo mucho más concreto: frente a este acuerdo específico y ante su enorme trascendencia, no aparece todavía una respuesta sindical organizada que esté planteando cómo enfrentarlo en el terreno de la acción.

Y aquí comienza el verdadero problema.

Porque los trabajadores no necesitan únicamente saber qué piensan sus dirigentes. Necesitan saber qué están dispuestos a hacer.

Una declaración de rechazo puede ser correcta. Una resolución sindical puede ser necesaria. Un comunicado puede expresar la indignación de los trabajadores. Pero si después de la declaración no existe organización, movilización y fuerza colectiva, el gobierno puede sencillamente archivarla y continuar adelante.

La experiencia histórica del movimiento obrero es demasiado rica como para engañarnos con las........

© Aporrea