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Un paso atrás, un paso adelante

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25.05.2026

Dicen que la iniciación de los Templarios consistía en besar el término posterior de la columna vertebral, el pecho y los labios del superior, escupir y maldecir la cruz que públicamente defenderían, y luego confesarse y pedir perdón ante un sacerdote de la misma orden. Aquel acto, situado entre la completa humillación y el sacrilegio, servía para fundar una lealtad inamovible basada en la complicidad del secreto compartido. Siglos después, en Venezuela, los restos de la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) parecen haber hecho un rito parecido: le besan el culo a los norteamericanos, escupen sobre la bandera tricolor, echan a la basura el Plan de la Patria, la Constitución, los discursos identificadores de un proyecto político, para lograr una complicidad envuelta en la bella palabra "lealtad", basada en la negación y la mentira, el impedimento de dudar y pensar, y la manipulación para ocultar lo inocultable: una capitulación y una subordinación total ante Estados Unidos. Y de ñapa, pedir perdón sin haber confesado ni uno solo de sus numerosos pecados, para llamar a superar los resentimientos y tomarnos las manos como en la canción aquella de José Luís.

Lo que hoy mantiene unidos a los jerarcas del oficialismo no es (¡por favor!) la utopía socialista ni la defensa de la soberanía, sino la misma complicidad criminal que definió a los templarios en su decadencia. La claudicación ha despertado la creatividad de estos tramposos del discurso: la nueva doctrina del "pragmatismo chavista" de Ameliach, y hace unos días, las analogías traídas por los pelos de Héctor Rodríguez, con el tratado de Brest-Litovsk firmado por Lenin, la alianza táctica de Mao con el Kuomintang frente a los japoneses e, incluso, la rendición militar de Hugo Chávez y su ya lejano "por ahora". Todo ello hablando de la conveniencia de "dar un paso atrás", en alusión ritual a Lenin, demostración fehaciente de que no lo han leído y creen que "Un paso adelante, dos pasos tras" es un manual de bailar merengue.

Por supuesto, la comparación es insostenible. El tratado de Brest finalmente fue firmado por Lenin, después de superar difíciles contradicciones en el seno de la dirección bolchevique, no solo por el avance indetenible del........

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