Etapas o el final del antiimperialismo histórico
La historia de América Latina fue vista en el siglo XX por la visión oficial de la URSS (eso que llamaron "marxismo-leninismo), como una sucesión de etapas para liberarse del imperialismo norteamericano. No necesariamente se trataba de una escatología, sino de un conjunto de previsiones y un plan estratégico que tomaba en cuenta las fuerzas de las clases sociales en lucha y la posibilidad de que fuesen logrando sus objetivos, uno por uno, uno tras otro. Al dogmatizarse, esas previsiones se convirtieron en un guión predeterminado, el "etapismo", cuestionado directamente por el trotskismo con su teoría de la Revolución Permanente, pero también por el foquismo, inspirado en el Che Guevara, según el cual no había que esperar las condiciones, sino crearlas. Hoy, cuando Venezuela es una factoría, un protectorado o una dictadura tutelada (escoja usted la denominación), se hace indispensable reflexionar sobre las posibles etapas de su cambio histórico.
La idea de que la historia avanza por etapas no es nueva en la izquierda latinoamericana. Es una tradición heredada de la Tercera Internacional, adaptada luego bajo el molde rígido del estalinismo a través de los Partidos Comunistas (PC) de la región. Esta doctrina establecía que los países periféricos, al no haber alcanzado un desarrollo capitalista pleno, debían transcurrir por, al menos, tres etapas ineludibles: La Revolución Democrático-Burguesa, 2) la Liberación Nacional y, finalmente, 3) la Revolución Socialista.........
