Un programa ambicioso de plantaciones forestales clave para el desarrollo venezolano
La madera es un recurso estratégico para cualquier nación. Con este recurso natural se fabrica una interminable lista de bienes: edificaciones familiares (casas, edificios) y componentes de estas (puertas, marcos, ventanas, vigas, techos, pisos, etc.); estructuras civiles, náuticas, militares (galpones, muelles, puentes y pasarelas, estaciones urbanas, estadios y canchas deportivas, torres de comunicaciones, molinos de viento, posteaduras, vías férreas, embarcaciones acuáticas, aeronaves, etc.); utilitarios muy diversos como muebles, utensilios de cocina, cabos de herramientas, implementos deportivos, embalajes y cajas; piezas de arte y artesanía, como por ejemplo los instrumentos musicales; los esenciales para nuestra civilización: papel y cartón; y muchos otros bienes muy importantes para el quehacer humano. Muchos de estos bienes solo pueden crearse usando madera; otros, aunque pueden recrearse con el empleo de distintos materiales, nunca tendrán las cualidades de algo elaborado en madera (viviendas, techos y pisos, instrumentos musicales y deportivos, etc.) y, además, lo más importante, es que el empleo de cada uno de estos materiales (madera, metal, plásticos, cemento) deja una distinta huella ecológica, posee un distinto costo ambiental. De aquí, una pregunta que hago de manera recurrente: ¿qué prefieres, una mesa hecha de plástico, hecha de aluminio o hecha de madera?
Entre las distintas respuestas posibles, entre tantas razones que pueden exponerse para defender una u otra opción, yo resalto al menos dos: la huella ecológica y el carácter "renovable" que poseen. La madera es sin duda la mejor elección: posee la menor huella ecológica (mucho menor. Siempre y cuando provenga de bosques establecidos o plantaciones) en comparación con la producción de cualquier otro material. La madera es renovable, es decir, puedes producirla indefinidamente, en contraste con los metales, el concreto y los hidrocarburos; estas últimas sustancias o materiales mencionados, poseen magnitudes de existencia finitas y, algún día, se agotarán. Además, el aluminio, el acero, los plásticos y el cemento, producen inmenso impacto ambiental negativo en sus nichos (minas, canteras), en sus locaciones industriales y en sus alrededores, y requieren, para su procesamiento y conversión en bienes utilizables, de ingentes cantidades de energía. Desde el punto de vista ambiental, la explotación minera, así como su procesamiento industrial son de los mayores generadores de polución ambiental. La madera, en cambio, noble material, al integrar en su cadena productiva la labor de establecimiento y reposición de árboles, produce incluso impacto ambiental positivo. Otro impacto ambiental positivo asociado al uso de madera es su cualidad de retener carbono por muy largo períodos de tiempos: convertir árboles en viviendas, muebles y otros, significa bancos o reservorios de carbono presentes en cada hogar y oficina, por largo tiempo.
A diferencia de las explotaciones mineras, de hidrocarburos y de piedra caliza, las plantaciones forestales tienen varios beneficios ecológicos inherentes que, ni remotamente, pueden presentar los demás: protección / recuperación de suelos degradados, freno a la desertificación, protección / recuperación de fuentes de agua, protección / mejoramiento de la fauna silvestre y de la biodiversidad en general, mejoramiento del clima (disminución de temperaturas, aumento de lluvias), absorción y retención de carbono atmosférico. Como podemos notar, la producción de madera de plantaciones, no es el único gran beneficio.
Pero montarnos en un ambicioso programa forestal también nos traería gran beneficio social y económico, además del ambiental. Doy un ejemplo:........
