Frankenstein quiere resucitar a Batista
Frankenstein quiere resucitar a Batista y busca órganos y extremidades en los cementerios ideológicos de las burguesías. Toda restauración oligárquica requiere un laboratorio, una mesa de disección, una colección de restos discursivos cuidadosamente clasificados y un rayo de propaganda dispuesto a simular vida donde sólo hay putrefacción histórica. El monstruo no es la criatura, sino la racionalidad que la ensambla. Y esa racionalidad tiene nombre de clase. No se trata de un delirio romántico, sino de una operación semiótica con financiamiento, algoritmos y manuales de guerra cognitiva. Cuando la derecha invoca "cambio" para Cuba, no está imaginando futuro; está excavando pasado. No está proponiendo una superación dialéctica; está practicando necromancia política.
Fulgencio Batista es una nostalgia criminal condensada en las fuerzas que anhelan subordinar la soberanía cubana a los designios del imperialismo en Estados Unidos y sus mafias. Bajo su régimen, la modernidad tuvo forma de casino, de burdel con luz neón, de latifundio obediente y policía política eficiente en la pedagogía del terror. Ese pasado no murió por desgaste natural, sino por acción revolucionaria. Y lo que fue derrotado no fue simplemente un gobierno, sino una matriz de poder. Resucitar a Batista es, en rigor, reconstituir esa matriz con prótesis contemporáneas, privatizaciones presentadas como libertad, precarización laboral maquillada como emprendimiento, desigualdad descrita como incentivo.
Este Frankenstein que hoy trabaja en el laboratorio mediático no improvisa. Recolecta órganos en los cementerios ideológicos........
