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El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos desde 1945

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03.09.2026

Oeuvre de l’artiste argentin Léon Ferrari intitulée en 1965 : La civilisation occidentale et chrétienne. Photo d’Éric Toussaint.

Desde 1945, Estados Unidos dispone de una capacidad militar sin parangón en el mundo. Sin embargo, su poder no se basa únicamente en sus fuerzas armadas, se ejerce a través de un conjunto de medios económicos, financieros, políticos, diplomáticos, culturales y militares que se refuerzan mutuamente. El uso de la fuerza constituye una de las dimensiones de este poder y en determinadas circunstancias, su instrumento definitivo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha participado directamente en numerosas guerras, desde Corea y Vietnam hasta Irak, Afganistán, Libia, Siria y más recientemente, Irán. También ha recurrido a golpes de Estado y operaciones de cambio de régimen, a intervenciones clandestinas de la CIA y de las fuerzas especiales, a asesinatos selectivos, a bombardeos y a operaciones con drones. Ha apoyado o armado a gobiernos autoritarios, ha participado en guerras por poder (proxy) y ha construido una red mundial de bases militares que permite la proyección permanente de sus fuerzas.

I. Las principales guerras e intervenciones militares directas de Estados Unidos desde 1945

1. La Guerra de Corea (1950-1953): la primera gran guerra de la Guerra Fría

2. Invasión y ocupación de la República Dominicana (1965-1966)

3. La guerra de Vietnam (1965-1975): el apogeo y la crisis del modelo de intervención (…)

4. El Líbano (1982-1984): una intervención limitada en una guerra civil compleja

5. Invasión de la isla de Granada (operación «Urgent Fury») en 1983

6. Panamá (1989): una intervención para cambiar el régimen

7. Somalia (1992-1994)

8. Kosovo y Serbia (1999): la guerra aérea de la posguerra fría

9. Las guerras contra Irak (1990-2021): un ciclo de tres décadas de intervención militar

10. Afganistán (2001-2021): la guerra más larga de Estados Unidos

11. Libia (2011): la guerra aérea y el cambio de régimen sin ocupación

12. Siria (desde 2014): intervención limitada, fuerzas especiales y socios locales

13. Yemen y el Mar Rojo (desde 2024): ataques directos estadounidenses

15. Irán (2025-2026): dos intervenciones militares directas de Estados Unidos

Conclusión de la primera parte

II. Otras formas de ejercicio del poder estadounidense desde 1945

1. Golpes de Estado y cambios de régimen: intervenir sin una guerra abierta

2. El apoyo a los regímenes autoritarios: un componente duradero de la estrategia estadounidense

3. Las guerras por poder: luchar indirectamente a través de aliados interpuestos

4. Las operaciones clandestinas: actuar en la sombra para influir en las relaciones de poder

5. La CIA y las operaciones de cambio político

6. Las fuerzas especiales: una forma permanente de intervención limitada

7. Los drones y los asesinatos selectivos

8. Operaciones cibernéticas y guerra de la información

9. Las bases militares estadounidenses: una proyección permanente de poder

Conclusión general: un sistema global de intervención

El presente estudio examina estas diferentes formas de ejercicio de la fuerza: guerras directas, golpes de Estado y cambios de régimen, apoyo a regímenes autoritarios, guerras por poder, operaciones clandestinas y asesinatos selectivos, así como bases y dispositivos militares permanentes. El objetivo es ofrecer una visión general desde 1945 indicando, cuando los datos disponibles lo permiten, la magnitud de las fuerzas estadounidenses desplegadas y el coste humano de las intervenciones, tanto por parte de Estados Unidos como de sus adversarios y de la población civil. 

Pero el dominio o el mantenimiento del poder estadounidense no se basa únicamente en la coacción militar, sino que se inscribe en un sistema más amplio de relaciones de poder

Pero el dominio o el mantenimiento del poder estadounidense no se basa únicamente en la coacción militar, sino que se inscribe en un sistema más amplio de relaciones de poder. Estados Unidos dispone también de importantes instrumentos de influencia política y cultural —lo que se suele denominar «soft power»—, así como de una posición central en el sistema monetario y financiero internacional gracias al dólar. Su poder se sustenta en su política comercial, sus sanciones, su peso en las grandes instituciones internacionales y regionales — el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Organización de los Estados Americanos— y en su capacidad para influir en las normas económicas internacionales. 

A ello se suma el poder de sus grandes empresas, su política industrial y tecnológica o su control e incidencia sobre sectores estratégicos, pero también la inmensa proyección de su industria cultural y del entretenimiento (cine, televisión, música, plataformas digitales y otras industrias del ocio). Estos instrumentos no pertenecen al ámbito de la fuerza militar en sentido estricto, pero contribuyen a la capacidad de Estados Unidos para imponer, defender o mantener relaciones de poder favorables a sus intereses. Por lo tanto, en las páginas siguientes no se pretende presentar el uso de la fuerza como el único fundamento del poder estadounidense, se trata de mostrar que se ha utilizado para defender sus intereses estratégicos, sus alianzas y el orden internacional que han contribuido a construir y pretenden preservar.

 I. Las principales guerras e intervenciones militares directas de Estados Unidos desde 1945

Desde sus orígenes en el último cuarto del siglo XVIII, Estados Unidos ha utilizado en numerosas ocasiones sus fuerzas armadas para ampliar su influencia, su territorio, su poder y su control sobre los recursos naturales de otras naciones. Tal y como describí en el artículo «El hemisferio occidental: una historia de Estados Unidos escrita por la guerra» [1], comenzaron en su entorno más cercano y con el paso del tiempo sus operaciones militares oficiales o clandestinas se han extendido a todos los continentes. Un informe oficial del Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos (Congressional Research Service) titulado «Casos de uso de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en el extranjero » (Instances of Use of United States Armed Forces Abroad), recoge varios cientos de intervenciones armadas desde 1798 hasta 2023, muchas de ellas posteriores a 1945 [2] (Congress.gov).

Estas intervenciones constituyen la forma más visible del ejercicio de su poder mundial. Sin embargo, solo representan una parte de un dispositivo mucho más amplio que incluye, como ya se ha mencionado, golpes de Estado, operaciones clandestinas, alianzas militares, guerras por poder y una red mundial de bases militares.

En esta sección se examinan los principales conflictos en los que las fuerzas armadas estadounidenses han participado directamente en operaciones de combate desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las cifras relativas a las bajas humanas son estimaciones: varían según las fuentes, especialmente en lo que respecta a las víctimas civiles y las bajas de los adversarios. Cuando los datos son inciertos, se indican rangos.

La evolución general se caracteriza por un cambio profundo: tras las grandes guerras terrestres a gran escala de la Guerra Fría (Corea y Vietnam), Washington ha ido dando prioridad progresivamente a intervenciones que combinan la superioridad aérea, las tecnologías de precisión, las fuerzas especiales y la cooperación con aliados locales.

 1. La Guerra de Corea (1950-1953): la primera gran guerra de la Guerra Fría

La Guerra de Corea fue el primer conflicto importante en el que Estados Unidos desplegó masivamente sus fuerzas armadas después de 1945. Bajo el mandato de las Naciones Unidas —debido a la ausencia temporal de la Unión Soviética en el Consejo de Seguridad— Estados Unidos asumió el liderazgo de una coalición internacional. En total, alrededor de 1,8 millones de militares estadounidenses participaron en el conflicto entre 1950 y 1953. El número máximo de soldados estadounidenses presentes simultáneamente llegó a ser entre 325 000 y 350 000 hombres en 1952. La intervención se basó en una importante movilización terrestre, pero también en una superioridad aérea y naval abrumadora. Las bajas estadounidenses son considerables: unos 36 500 militares estadounidenses muertos y más de 100 000 heridos. Por parte del bando contrario, las estimaciones se sitúan entre 200 000 y 400 000 militares norcoreanos muertos, entre 400 000 y 600 000 militares chinos muertos y varios cientos de miles de muertos entre las fuerzas surcoreanas. Las bajas civiles son especialmente elevadas, oscilando entre 2 y 3 millones de coreanos muertos, víctimas de los combates, los bombardeos, las masacres y los desplazamientos forzados. La guerra finaliza con el armisticio de Panmunjom en julio de 1953, sin un tratado de paz definitivo y con la península dividida en torno al paralelo 38. Uno de los principales resultados es el establecimiento duradero de la presencia militar estadounidense en Corea del Sur, que aún perdura en el siglo XXI.

 2. Invasión y ocupación de la República Dominicana (1965-1966)

En abril de 1965 Estados Unidos invadió Santo Domingo para sofocar una revolución constitucionalista que pretendía restituir en el poder a Juan Bosch, el presidente de izquierdas elegido democráticamente en 1963 y derrocado siete meses más tarde. Se desplegaron unos 22 000 soldados estadounidenses (más de 40 000 pasarían por la isla durante la operación). Las bajas estadounidenses ascendieron a varias decenas. Por parte dominicana, las cifras generalmente aceptadas hablan de entre 2 000 y 4 000 muertos, entre civiles y combatientes.

 3. La guerra de Vietnam (1965-1975): el apogeo y la crisis del modelo de intervención estadounidense

La guerra de Vietnam representa la mayor intervención militar estadounidense de la Guerra Fría antes de Irak y Afganistán

La guerra de Vietnam representa la mayor intervención militar estadounidense de la Guerra Fría antes de Irak y Afganistán. Tras una implicación creciente durante los años 50 y principios de los 60, bajo el mandato de J. F. Kennedy, la intervención se intensificó considerablemente. El número de asesores ascendió a varios miles; según la historia oficial del Departamento de Defensa, en noviembre de 1963 se alcanzaron unos 16 000 militares estadounidenses. Ya en 1962 se desplegaron en Vietnam cerca de 300 aeronaves pertenecientes a unidades militares estadounidenses para proporcionar capacidad a las fuerzas de Vietnam del Sur. Washington interviene de forma masiva a partir de 1965, oficialmente para impedir la victoria del Gobierno comunista de Vietnam del Norte y del Frente Nacional de Liberación del Sur. En total, unos 2,7 millones de militares estadounidenses prestaron servicio en Vietnam entre 1964 y 1973. El despliegue alcanzó su punto álgido en 1969, con unos 543 000 soldados estadounidenses presentes simultáneamente. Las bajas estadounidenses fueron cuantiosas: 58 200 militares estadounidenses muertos y más de 150 000 heridos. Las bajas vietnamitas fueron mucho más elevadas y las cifras varían considerablemente: alrededor de un millón de militares norvietnamitas y combatientes del Frente Nacional de Liberación muertos y varios cientos de miles de soldados survietnamitas fallecidos. Las bajas civiles se estiman entre dos y tres millones de muertos en Vietnam, a los que hay que sumar las víctimas de Laos y Camboya, sometidas a una intensa campaña de bombardeos estadounidenses (Camboya a partir de 1969). Laos se convirtió en el país más bombardeado de la historia en proporción a su población, hasta que Gaza superó ese horrible récord a partir de la guerra genocida librada por Israel contra el pueblo palestino.

La intervención estadounidense en Vietnam dio lugar a uno de los movimientos contra la guerra más poderosos de la historia contemporánea. A partir de mediados de la década de 1960 millones de estadounidenses —estudiantes, sindicalistas, activistas por los derechos civiles, intelectuales, artistas, veteranos e incluso soldados en activo— se manifestaron contra una guerra que cada vez se percibía más como ilegítima y criminal. Las gigantescas manifestaciones de Washington en 1967 y 1969, las huelgas estudiantiles que paralizaron cientos de universidades tras el asesinato de cuatro estudiantes a manos de la Guardia Nacional durante la represión de una manifestación en la Universidad de Kent en 1970, así como las negativas a combatir, las deserciones y la contestación en el seno del ejército, sacudieron profundamente al poder estadounidense. Esta movilización tuvo un enorme eco a escala internacional. Se celebraron manifestaciones masivas en Europa, Japón, Australia, Canadá, América Latina y otros lugares, lo que acentuó el aislamiento diplomático de Washington.

La derrota de Estados Unidos se explica, ante todo, por la heroica resistencia del pueblo vietnamita. Pero esta resistencia se vio reforzada por un movimiento contra la guerra de una magnitud sin precedentes que, en los propios Estados Unidos, contribuyó a que la continuación del conflicto resultara políticamente insostenible. Por primera vez, la mayor potencia militar mundial tuvo que renunciar a una guerra bajo la doble presión de un pueblo que se negaba a someterse y de una protesta popular masiva, tanto nacional como internacional.

Los acuerdos de París de 1973 supusieron la retirada estadounidense. En 1975, la caída de Saigón marcó la derrota estratégica de Estados Unidos y la reunificación de Vietnam bajo un régimen comunista. Vietnam supuso un punto de inflexión fundamental: Washington conservaba una capacidad militar considerable, pero en adelante se mostraría mucho más reacio a desplegar grandes fuerzas terrestres en conflictos prolongados.

 4. El Líbano (1982-1984): una intervención limitada en una guerra civil compleja

La intervención estadounidense en el Líbano se produce en el contexto de la guerra civil libanesa y de la invasión israelí de 1982. Los marines estadounidenses son enviados a Beirut como parte de una fuerza multinacional. Entre 12 000 y 15 000 militares estadounidenses participaron en la operación en distintos momentos. El contingente........

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