Rico
Lo conozco de toda la vida. Lúcido, auténtico, por momentos inusitado y desconcertante. De su cercanía, de su palabra y de sus discernimientos sorprendentes, se ha enriquecido este cronista.
Es una amistad forjada en sus orígenes en los revueltos años 70. Heredamos -con muchos otros- el mayo francés, la Primavera de Praga, las protestas contra la guerra de Vietnam, los Beatles, el llamado boom de la literatura latinoamericana, el MAS de Petkoff y su diatriba con la izquierda marxista, la honda herida de Allende, y una larga caravana de perplejidades y deslumbres. Tal vez por eso Rico (Ricardo Ríos apelado) es un ser libérrimo y desenfadado.
Su calidad humana difícilmente puede ser exagerada. Lo he visto conmoverse ante el sufrimiento ajeno. Lo he visto acompañar el dolor de........
