¿Quién nunca se queda sin motivo de risa?
El periodista Juancho Marcano, quien llegó de hacer una diligencia en el centro del pueblo que queda a una distancia de 20 a 30 minutos caminando, se encontró en el portón, como siempre, a su amigo Pipo que lo huele quién sabe a cuántos metros a la redonda, el cual siempre está contento y moviendo la cola que se le quiere salir.
El Comunicador lo saludó y pasó directo a posarse en una silla del garaje para reposar los golpes de cansancio que le produce el látigo del sol a pleno día en la Tacarigua de........
