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Manifiesto humanista, sin reservas

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04.08.2026

"Bajo un cielo de fibra de vidrio y luces de neón, los datos caminan en silencio... La opinión pública duerme un sueño dirigido por manos invisibles de código, mientras la humanidad servil entona con temor, al unísono, la melodía que nadie compuso... pero todos, creen propia". (De mi poemario "Rapsodia algorítmica", 2026).

Es mi deseo y obligación como ser humano, enfatizar la importancia de no rendirse ante las dificultades, luchar por hacer de la vida algo extraordinario y mantener la creencia en el poder transformador de la palabra y la poesía. Darle valor y resaltar la resiliencia de la humanidad sensible, que de modo urgente debe desobedecer a las fórmulas criminales, que nos presentan los destructores de la existencia... Convertir al individuo en protagonista de su propia historia. Invito a quienes se nutren de valores humanistas, a perseverar en sus sueños, recordándonos que en ellos reside la libertad. Permanecemos en un tiempo, donde los seres sensatos, valientes, cultos y educados, deben hablar menos, para que los soberbios ignorantes, que dictan y rigen los destinos de la humanidad, no se ofendan y envíen al exilio a quienes se atrevan a ser ellos mismos, destino de todo aquel imbuido de dignidad y sabiduría vocacional aplica en su vida...

Estas palabras, preñadas de sentido vital inmóvil, congeladas al pie de ninguna página, se las dedico a una humanidad en estado paria, humillada por bestiales personeros del odio y la muerte, a todo lo que se asimile a permanecer en un mundo, donde priven los buenos modos y maneras, con estilo en la relación, devenidos en unidad, para lograr arribar a un espacio de paz y armonía en libertad, tan proclamada y poco aplicada.

Tensión permanente entre intereses y principios, pero los principios deben seguir siendo un referente indispensable. Hoy, esa necesidad parece debilitarse aceleradamente. El lenguaje de la fuerza desplaza al lenguaje de las normas aplicadas a la relación, cuál signo de unidad, a pesar de las diferencias. La competición sustituye a la cooperación como lógica dominante. La excepcionalidad se convierte en rutina. En la instancia lúdica en que permanecemos nada se entiende de modo absoluto, De qué se trata, mientras tanto intentamos seguir de pie, sonreír, a veces llorar y seguir desandando el descuento de nuestros años.

Deseo este Manifiesto........

© Aporrea