La deriva reaccionaria de la Fundación Gustavo Bueno: entre el think tank proisraelí y la simulación metapolítica
La figura del filósofo riojano Gustavo Bueno Martínez (1924-2016) ha sido, desde su irrupción en el panorama intelectual español, una de las más controvertidas y polarizantes. Fundador del materialismo filosófico, Bueno construyó un sistema de gran ambición teórica, destinado a competir con las grandes corrientes del pensamiento continental. Sin embargo, en los últimos años, una parte significativa de su legado —canalizado a través de la Fundación que lleva su nombre y dirigida por su hijo— ha derivado hacia un espacio ideológico bien distinto al de la producción filosófica rigurosa. Lo que en origen pudo ser un círculo de estudio se ha transformado, a juicio de numerosos críticos, en un think tank sectario, alineado con posiciones reaccionarias, filosionistas y anglosajonas, completamente ajeno a las corrientes metapolíticas que buscan una renovación orgánica de Europa, España y la Hispanidad.
1. Los orígenes de una conexión incómoda: Vox y el sionismo pragmático
No es casual que Gustavo Bueno hijo mantuviera vínculos con los círculos fundacionales de Vox desde sus inicios. Su peculiar defensa del «nacionalismo español» como un «cuerpo de naciones» y su crítica a las autonomías encontraron un eco inmediato en la nueva derecha radical. Pero el elemento más llamativo, y quizá más contradictorio, es el explícito apoyo de algunos seguidores al Estado de Israel. Mientras gran parte de la izquierda y la derecha tradicional europea matizan sus posiciones sobre Oriente Próximo, el buenismo ha adoptado una postura de suministro ideológico al sionismo, presentando a Israel como un........
