La ardua lucha por el salario en Venezuela. Los trabajadores ante el 1ro. De mayo
Una de las consecuencias directas de las deficientes políticas económicas y de las medidas coercitivas unilaterales que impactan la economía y la sociedad es la crisis de los salarios que, sobre todo desde el año 2018 se ha venido intensificando en Venezuela, evidenciando una contradicción entre los postulados del gobierno y la realidad laboral de millones de trabajadores, tanto del sector privado y sobre todo del sector público, es decir, los dependientes de los recursos directos del estado. El hecho que, desde el mes marzo de 2022 cuando se hizo el último incremento formal del sueldo mínimo llevándolo entonces a 130 bolívares mensuales, equivalentes entonces a 30 dólares al mes, han pasado más de tres años y medio sin que esta situación sea revisada. De allí que se haya presentado en el ámbito laboral una profunda crisis salarial, a pesar de las múltiples observaciones y recomendaciones realizadas por especialistas en economía y en derecho desde el propio campo revolucionario como Pasqualina Curcio, Tony Boza, Juan Carlos Valdés, Luis Britto García, María Alejandra Díaz y Andrés Giuseppe, entre otros, quienes han planteado la necesidad de la indexación de la economía o indexación salarial para atender las necesidades de la población trabajadora.
La cuestión estriba en que estando el sueldo congelado y habiendo recurrido el gobierno a la política de la bonificación del salario, en la medida en que se incrementa el valor del dólar frente al bolívar, los sueldos y salarios se deterioran cada vez más, contradiciendo las políticas de Chávez hacia los trabajadores desde 1999 hasta el 2013.
Y entendemos que una de las causas fundamentales de la situación obedece a las sanciones y agresiones del imperio, pero también a políticas erradas del gabinete económico, si le creemos a Pascualina Curcio cuando esa autora afirma: "La burguesía de este país, según datos del BCV, ha aumentado 247% el grado de explotación al trabajador en plena guerra económica. En 2014 por cada bolívar que el capitalista pagaba de salario él ganaba 9, en 2017 esa relación de 1 a 9 pasó a ser de 1 a 30, claro está en detrimento de los salarios. No conforme con ello han pagado menos impuestos de los que históricamente pagaban y se la pasan chantajeando al Estado para que les siga dando divisas. Mientras tanto es la clase obrera la que, luego de habérsele enajenado en mayor grado el valor de su fuerza de trabajo y haber visto deteriorarse su poder adquisitivo por una hiperinflación criminal e inducida, ha sido la que ha financiado al Estado cada vez que compra y paga IVA".
Por ello, las falacias que plantea el economista inefable del gobierno Jesús Farías y la propia Delcy Rodríguez no son más que argucias para obnubilar a los trabajadores y tratar de justificar que es por el bloqueo imperial que las condiciones de vida de millones de trabajadores se han deteriorado y que solo cuando se aumente la producción (no se dice producción de qué) cuando en realidad se ha tratado de un acuerdo no publicado entre la burguesía y la dirigencia gubernamental para que esta clase social enemiga de los trabajadores apoye al gobierno.
En la práctica desde Nicolás Maduro y ahora con Delcy Rodríguez y su nuevo aliado Donald Trump se ha eliminado el concepto de salario. En la práctica este gobierno, como parte del proceso neoliberal que incorpora la desregulación laboral, ha suspendido o desaplicado el artículo 91 de la CRBV, la LOTTT (promulgada por Chávez) y eliminó el salario como forma de pago para bonificar el mismo. De hecho ya estamos en salario "CERO" puesto que el sueldo mínimo mensual (el oficial) hoy apenas llega a una absurda y abisal cifra de 0,08 dólares diarios. Una verdadera atrocidad salarial.
LA PRECARIEDAD LABORAL EN TIEMPOS DE "REVOLUCIÓN". Todo ello configura un cuadro de precariedad laboral para los trabajadores que viola directamente lo que se había avanzado en materia jurídico-laboral, sobre todo lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela desde el artículo 86 (seguridad social integral), 87 (garantía de los derechos laborales), 89 (protección del estado a los trabajadores, intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales, irrenunciabilidad a los derechos del trabajador y nulidad de toda acción, acuerdo o convenio que implique renuncia o menoscabo de estos derechos), 90 (duración de la jornada laboral), 91 (derecho a un derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales, salario mínimo vital), 92 (derecho a prestaciones sociales que les recompensen la antigüedad en el servicio y los amparen en caso de cesantía), 93 (garantía de la estabilidad en el trabajo y limitación de toda forma de despido injustificado), 94 (establecimiento de responsabilidades en cuanto al fraude o simulación laboral) 95 (derecho a constituir libremente las organizaciones sindicales que estimen convenientes para la mejor defensa de sus derechos e intereses), 96 (derecho a la negociación colectiva voluntaria y a celebrar convenciones colectivas de trabajo, sin más requisitos que los que establezca la ley) y 97 (derecho a la huelga dentro de las condiciones que establezca la Ley. Obvio, si no pueden sindicalizarse, menos pueden optar a la huelga en condiciones legales).
Paradójicamente en un gobierno al cual Maduro siempre calificó de "obrerista", ante esta realidad de desamparo oficial, los trabajadores se han mantenido en una lucha sostenida, incluso sufriendo los rigores de una represión solo parecida a la sufrida en las primera décadas de la IV República puntofijista (1959-1989). Aún recordamos cuando el ahora apartado de la mediática oficialista, Mario Silva retaba a los maestros a que se lanzaran a un paro o huelga por sus derechos conculcado diciéndoles textualmente: "Láncense en paro para que vean cómo la marea rojita se les va a ir para encima". La misma reacción de tratar de confrontar pueblo contra pueblo la han tenido supuestos dirigentes como Pedro Carreño, Diosdado Cabello, Eduardo Piñate, Jorge Arreaza, grupos paramilitares gobierneros, el propio partido PSUV, lanzando órdenes de operaciones a sus militantes, al considerar erradamente que las luchas de los trabajadores no tiene causas reales, sino que forma parte de la manipulación oposicionista. https://www.aporrea.org/actualidad/a319370.html.
Pues resulta que desde hace semanas los trabajadores con Conciencia de Clase se han lanzado a de nuevo a las calles exigiendo el mejoramiento de sus condiciones materiales de vida y aprovechando que se acerca el 1ro. De mayo para que el gobierno de una vez por todas cambie su política laboral antiobrera y comience a beneficiar al sector por el que supuestamente se hace una revolución socialista. Se exige la eliminación del instructivo de la ONAPRE y el Memorándum 2792, así como el respeto a la constitución, a la LOTTT y al pago de las prestaciones sociales tal como está establecido en el ordenamiento legal venezolano, entra tantas otras reivindicaciones.
EN SÍNTESIS: La crisis salarial ha afectado a más de 9 millones de trabajadores y trabajadoras tanto del sector público como del sector privado y a millones de pensionados y pensionadas de Venezuela y, por supuesto, a sus respectivos núcleos familiares con todas las consecuencias que en lo económico, lo social, lo familiar y en la emigración ello ha significado. Los avances logrados durante algunos gobiernos de la IV República respecto al trato digno a los trabajadores y también con Chávez durante los 13 años de su período gubernamental, se echaron por la borda con Nicolás Maduro al frente del gobierno. Y no se puede alegar que es por las sanciones o el bloqueo del imperio sobre la economía sino por las decisiones que en materia económica y laboral ha tomado el gobierno ante esa realidad que en vez de beneficiar a los trabajadores han beneficiado al enemigo histórico de esta clase social y del propio gobierno. Un ejemplo de ello es mantener congelados los sueldos de los trabajadores públicos desde marzo del año 2022 y el sueldo mínimo en 130 bolívares, menos de 1 dólar mensual hasta octubre de 2025, una cifra ridícula paradójicamente en un gobierno que se dice socialista, revolucionario y chavista. Ese salario no es de Vida, sino de muerte.
Nota: Este artículo es una síntesis del capítulo denominado "LA CRISIS SALARIAL" expuesto ampliamente en nuestro libro "¿Por qué Venezuela está como está?: Las Crisis Referenciales". https://www.aporrea.org/actualidad/a351197.html.
