Existe una moralidad de la memoria que en Occidente hemos abandonado
A lo largo de la historia, todo pueblo con capacidad para arraigarse históricamente ha respetado diversas formas de moralidad, no solo internamente, sino también hacia otros pueblos con los que se enfrentaba, incluso militarmente.
Pueblos conocidos por la dureza de sus represalias, como los turcos o los propios romanos, se esforzaban por presentar cualquier crueldad como una retribución justa y equilibrada ante una transgresión. Esta supuesta fiabilidad de los pactos (Pacta Sunt Servanda) no era un signo de debilidad, sino de fortaleza consciente.
Para construir imperios, para permanecer arraigados en las tierras conquistadas, era necesario proporcionar un marco normativo que permitiera incluso a los adversarios de ayer encontrar su lugar a largo plazo.
El exterminio, la aniquilación del enemigo, solo se legitimaban ante la percepción de una violación de los pactos.
La razón de esta exigencia de justicia —incluso la propia— era simple: el ejercicio de la violencia arbitraria,........
