El negocio del crudo a espaldas del país: La opacidad petrolera bajo la tutela de Washington y el PSUV
Durante años se nos pretendió vender que la intervención de Washington en Venezuela obedecía a un mandato ético: restablecer la libertad, la soberanía popular y el Estado de derecho. Sin embargo, la publicación del reciente informe del Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU. (CRS), titulado «La transición política de Venezuela posterior a Maduro y la política de EE.UU.» (13 de agosto de 2026), termina de descorrer el velo de la hipocresía geopolítica.
Para quienes analizamos la coyuntura sin apasionamientos dogmáticos ni ingenuidad, la conclusión es tajante: a la Administración de Donald Trump no le interesan las elecciones libres. Su prioridad estratégica es asegurar el control y la rentabilidad del botín petrolero venezolano en una atmósfera de «paz impuesta», facilitada por la claudicación pragmática de Delcy Rodríguez y la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El gran saqueo en la sombra: Negocios petroleros sin control parlamentario ni debate público
El aspecto más alarmante del informe del CRS no es solo la continuidad del régimen autoritario bajo una nueva fachada, sino el mecanismo con el que se está disponiendo de los recursos estratégicos de la nación. Estamos ante un esquema de privatización y entrega de la riqueza energética diseñado totalmente tras bastidores, a espaldas del pueblo venezolano y al margen del control cívico.
Lejos de someter los acuerdos energéticos al debate público o al control soberano previsto en la Constitución, las decisiones clave se están tomando en despachos a puerta cerrada entre Washington, Miraflores y los grandes consorcios transnacionales:
Acuerdos energéticos secretos: El informe revela que el Departamento de Energía de EE.UU. formalizó un «acuerdo energético» cuyos detalles ni siquiera se han hecho públicos. Este pacto le otorga a Washington el control para comercializar el crudo venezolano a través de empresas intermediarias y depositar los ingresos en cuentas bajo custodia estadounidense (Orden Ejecutiva 14373).
Acuerdos energéticos secretos: El informe revela que el Departamento de Energía de EE.UU. formalizó un «acuerdo energético» cuyos detalles ni siquiera se han hecho públicos. Este pacto le otorga a Washington el control para comercializar el crudo venezolano a través de empresas intermediarias y depositar los ingresos en cuentas bajo custodia estadounidense (Orden Ejecutiva 14373).
Bypasseando la soberanía nacional: La Asamblea Nacional no ha sido el escenario de una discusión abierta y transparente sobre el destino de los recursos. Se aprueban reformas a la Ley de Hidrocarburos y normativas mineras en función de las exigencias del capital extranjero y la flexibilización de licencias de la OFAC, sin que los ciudadanos ni la opinión pública conozcan la letra........
