Carta pública (y urgente) a María Corina Machado
Estimada señora, antes de entrarle al tema o punto que deseo exponerle, me propuse realizar un ejercicio para sentirla, como la veo desde mi humilde vivienda en Tacarigüita con sus casi 25 habitaciones.
La captó como una mujer profundamente preñada de valores venezolanos. La miro y la siento como una reina pepeada, una cachapa tacarigüera, un sabroso piñonate de Fuentidueño o una buena hacama de La Vecindad. Un piñonate es como un cubito venezolano y margariteño. Así la tengo; venezolana integral.
Yo y usted somos igualitas. La pequeña diferencia entre las dos,........
