Siete notables hitos del gobierno de Raúl Leoni
“No obstante, la transmisión democrática de poder se hizo, y Leoni no sólo lograría gobernar los cinco años estipulados en la Constitución, sino lograría el prodigio de unas terceras elecciones libres en las que, además, triunfó la oposición y le entregó el poder, lo que era aún más asombroso para la tradición venezolana. Si en algún momento parecía Venezuela definitivamente encaminada a la modernidad y a la democracia, fueron aquellos años”
El 11 de marzo de 1964 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia de Venezuela: un presidente civil, electo democráticamente, le transfirió el poder a otro civil, también electo en comicios libres. Además, ocurría ante un Congreso con parlamentarios igualmente producto de la elección popular. Tal hecho marca el inicio de la administración de Raúl Leoni. Basta pensar en lo mucho que el presidente saliente, Rómulo Betancourt; que el presidente entrante, Leoni; que la mayor parte de los parlamentarios presentes y que sus partidos habían luchado y padecido para llegar hasta allí.
En sus casos se trataba, como mínimo, de un tortuoso camino de cerca de cuarenta años, lleno de retrocesos, fracasos, cárceles, exilios y, no pocas veces, torturas y muerte de compañeros y seres queridos. Pero sus biografías se insertan en algo más amplio, lo que el historiador Germán Carrera Damas ha llamado “el largo camino hacia la democracia”, que tampoco había sido más fácil.
Desde que en 1810 la junta establecida en Caracas convocó por primera vez a unas elecciones en el sentido moderno de la palabra, de las que salió el Congreso que declaró la independencia y redactó una constitución democrática, hubo largos períodos autocráticos, guerras civiles, vidas y sueños rotos. Tenían, pues, los venezolanos razones para estar asombrados, incluso para dudar. En especial porque la administración que terminaba parecía haberlo logrado por muy poco, y la que comenzaba tenía ante sí un montón de problemas.
No obstante, la transmisión democrática de poder se hizo, y Leoni no sólo lograría gobernar los cinco años estipulados en la Constitución, sino lograría el prodigio de unas terceras elecciones libres en las que, además, triunfó la oposición y le entregó el poder, lo que era aún más asombroso para la tradición venezolana. Si en algún momento parecía Venezuela definitivamente encaminada a la modernidad y a la democracia, fueron aquellos años que van del fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez al final del gobierno de Rafael Caldera, es decir, entre 1958 y 1974.
Cada día se libró una batalla mayor o menor, cuyo resultado casi siempre fue un paso adelante en la modernización política, económica, social o cultural. Hubo una importante continuidad entre aquellos primeros tres gobiernos democráticos, lo que permitió consolidar muchas de sus líneas de acción.
En ocasiones, es necesario admitir, esa continuidad venía desde la década de 1920 o incluso antes, pero en todos los casos hubo un esfuerzo para madurar las cosas, para hacerlas más institucionales, más libres y, sobre todo, más inclusivas. Y, dentro de aquellos tres lustros, el gobierno de Leoni jugó el papel clave de ser el pivote que permitió consolidar muchos procesos que venían de la administración anterior, o incluso de antes, y de ponerlos en el siguiente nivel.
En momentos en los que tantos venezolanos sienten desencanto por su destino, puede sorprender que, por muchas décadas, el signo del país fue más bien el del éxito.
No se trata de romantizar, o de decir que todo fue perfecto, que no se cometieron errores, a veces muy importantes, sino de demostrar que se trata de decisiones y empeño, no de una tara sustancial en la sociedad.
A seis décadas del gobierno de Leoni, es bueno recordar algunos de sus logros más destacados. Se trata de un ejercicio indispensable de memoria en la hora actual, tanto venezolana como mundial. De todos los que hubo, hemos escogido siete, que a nuestro juicio, y sin que ello implique excluir otros, resaltan por encima de los demás:
El primer y más notable de los hitos es el ya señalado: Rómulo Betancourt no sólo fue el primer presidente civil electo en comicios libres que logró terminar su período, sino que garantizó, pese a un montón de adversidades —varios intentos de golpes, un intento de magnicidio, violencia callejera, guerrillas, crisis económica— la celebración de elecciones en diciembre de 1963, en las que es electo otro civil, al que le entrega el........
