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Petro en la mira

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28.03.2026

La situación judicial de Gustavo Petro se complica. El mandatario colombiano parecía haber ganado la batalla de su aceptación por parte de Donal Trump. La extrema cordialidad de la que es capaz el presidente gringo y que fue exhibida en el encuentro personal que ambos Jefes de Estado sostuvieron en la Casa Blanca el 3 de febrero, hacía creer que los días grises del deterioro de la relación bilateral colombo -estadounidense habían quedado atrás.

La administración republicana actual le había retirado la visa de ingreso a los EEUU al presidente de Colombia en septiembre pasado, luego de que éste, desde la propia ciudad de Nueva York, había instigado -micrófono en mano- a las fuerzas militares estadounidenses a desconocer las ordenes de su jefe máximo, la cabeza de la Casa Blanca. Su esposa e hijo estaban igualmente en el paquete y todos perdieron la visa que les permitía ingresar en territorio del país del norte. Previamente, es preciso recordarlo, también Gustavo Petro había sido sancionado a través de su inclusión en la lista Clinton por las falencias de su gobierno en el combate de la droga y el narcotráfico.

Sin embargo, después del encuentro con Donald Trump, la visa le fue reactivada y otro género de relación personal parecía comenzar a florecer toda vez que- como aseguran fuentes cercanas a la Casa Blanca- en la reunión sostenida con el mandatario estadounidense Petro habría aportado información particularmente útil para lo que se ha convertido en el “leit motif” de la agresiva presencia de EEUU en Venezuela, Mexico y Cuba : el comercio ilícito de drogas que destroza miles de vidas norteamericanas y su relación estrecha con el terrorismo.

Pero los asuntos formales y judiciales en la gran potencia norteamericana son cosa seria: la DEA juega un juego propio, el departamento de Justicia por igual y la Fiscalía General actúa también independientemente, como en toda democracia que se precie de serlo. Y así es como esta última instancia ha iniciado un procedimiento de investigación en dos terrenos: la relación de Gustavo Petro con jefes de la narcoguerrilla – los carteles de los Soles y el Cartel de Sinaloa- y el ingreso de fondos de esa proveniencia en la campaña electoral que lo convirtió en presidente de Colombia. 100.000 folios de datos están siendo revisados por el Ministerio de Justicia en sus oficinas federales y la DEA lo considera formalmente un objetivo prioritario. La investigación se encuentra en su etapa inicial y aun no es posible saber si ella dará lugar o no a cargos penales, pero lo que es un hecho es que el presidente Colombia está bajo la lupa en cuanto a su involucramiento con actividades lesivas a la seguridad de Norteamérica.

Estos temas que vienen siendo estudiados de cerca por el ejecutivo de los Estados Unidos han abierto una página diferente de la relación de EEU con Colombia. La nación neogranadina no fue invitada al novedoso encuentro cumbre Escudo de las Américas convocado por Trump y, por ende, no formará parte del equipo de luchadores en favor de la seguridad estratégica hemisférica. La Colombia de Petro no fue requerida a acompañar al presidente de Estados Unidos en la ciudad de El Doral. El crecimiento de los cultivos de coca, la negligencia y desatención gubernamental sobre el control de la actividad del procesamiento, de su comercio ilegal y del blanqueamiento del flujo de dineros que de allí provienen, debe haber estado al origen de la comentada ausencia colombiana. No es difícil concluir que el país que fue el más cercano a los norteamericanos por décadas no está siendo considerado hoy como un aliado ni siquiera como un colaborador confiable.

La coincidencia de estos hechos con el proceso electoral colombiano que terminará el mes que viene con la elección del Presidente que sustituirá a Gustavo Petro es lo que está en la palestra colombiana de esta hora. De esta manera, y dada la relevancia que los Estados Unidos tienen en todo lo colombiano, cualquier candidato que reciba el beneplácito del cuestionado líder podría pagar un alto precio en los comicios.

Un detalle para terminar: la visa americana que le fue devuelta al mandatario cordobés tiene como fecha de vencimiento el 7 de agosto de este año. Es el día que termina su mandato.


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