La clase media china se aferra al lujo de segunda mano en tiempos de ajustes
Mientras nosotros viajamos a Europa a comprar artículos de marcas originales, vosotros venís a China a comprar las copias”, me comentó en una ocasión una clienta local en una tienda de lujo de Shanghái. Una década más tarde, ese modelo de consumo está cambiando. En un contexto de desaceleración económica, incertidumbre inmobiliaria y menor confianza laboral, la clase media china se inclina por adquirir productos de alta gama de segunda mano para mantener su estatus social. Es una dinámica que impulsa al mercado de artículos de lujo usados a vivir un auge notable.
El fenómeno es relativamente reciente en el gigante asiático. La clase media local se convenció en 2024, un año después de una reapertura económica poscovid decepcionante, que los tiempos de bonanza indefinida no regresarían y la compra de bolsos, relojes o joyas de grandes marcas, como símbolos visibles de estatus habían terminado. Es una realidad que los dirigentes chinos se encargaron de recordar en marzo pasado, al anunciar un objetivo de crecimiento económico para este año de entre el 4,5% y el 5%, la cifra más baja desde 1991.
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