Reconquistar lo humano
Reconquistar lo humano
El hombre actual vive en punzante zozobra, angustiado por dudas, desestabilizado por la inseguridad vital y falto de certezas, pero anhelando un suelo firme
No es una deficiencia técnica lo que hoy sufre lo político, lo social y lo económico. Hay, al contrario, superabundancia de técnica, pero lo que falta en toda la actividad humana es la fuerza interior, es Dios, impidiendo la conexión con la verdad, con lo ... bueno y con lo santo. Aún resuena la voz del Papa León XIV en Madrid: «Nuestra sociedad posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del por qué, para qué, con quién y para quién se produce.»
Nada nuevo bajo el sol. Ortega y Gasset cifra el origen del fenómeno en 1600. El hombre abandona el mundo medieval que en su estrato más profundo es cristiano. Hasta entonces, el hombre se sentía encajado en sí mismo, en su quicio, en sus casillas, mucho más que cuando pensaba conforme a la razón. Es el hombre moderno, que empieza por ser el hombre galileano y cartesiano, el que, sublevándose contra Dios, inicia el tránsito de estar en la creencia de que Dios es la verdad, a estar en la creencia de que la verdad es la ciencia, la técnica, la razón humana. La modernidad representa el poder del hombre sobre la naturaleza. El mundo queda........
