Ceuta y las fronteras de ultramar
Ceuta y las fronteras de ultramar
La geografía no determina la soberanía: cinco siglos de historia española desmienten el relato colonial y hablan de una frontera europea, pero la presión migratoria plantea un nuevo desafío
Julio Crespo-Maclennan
Las fronteras han sido una de las causas principales de guerras entre pueblos. Ampliar fronteras siempre fue motivo de orgullo para los habitantes de una nación, mientras que su retroceso es sinónimo de decadencia. «Las fronteras son, en efecto, el filo de la navaja sobre el que penden las grandes cuestiones de la guerra o la paz, de la vida o la muerte de las naciones», escribió el estadista británico Lord Curzon.
Las fronteras adquieren un significado muy especial cuando se sitúan en un punto geográfico de gran importancia o marcan la separación entre continentes o civilizaciones. Este es el caso de Ceuta. La ciudad que se asoma al estrecho de Gibraltar desde la costa africana fue fundada por los fenicios. Los romanos la incorporaron a su provincia africana de Mauretania aunque más tarde iba a ser administrada desde Hispania, dando comienzo a su vinculación con la península ibérica.
Tras varios siglos bajo dominio musulmán Ceuta fue tomada por el reino de Portugal en 1415. La otra plaza española norteafricana, Melilla, fue conquistada por Castilla en 1497. Bajo el reinado de Felipe II, la Unión Ibérica de 1580 integró Portugal y sus territorios en la Monarquía Hispánica. Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, los habitantes de Ceuta optaron por permanecer bajo la soberanía de la Corona española. Con su incorporación, la Monarquía española consolidó........
