La responsabilidad mediática: cómo acabar con las manipulaciones de los populismos
La objetividad no está de moda. El descaro que antes se condenaba ahora se promociona. Incluso se defiende como único camino para destacar en política y en el ecosistema mediático. Adoramos al fanfarrón, castigamos la cautela del responsable. Quizá porque no es previsible ante el ojo de nuestros anhelos.
Los populismos lo saben. Lo aprovechan: utilizan la velocidad de consumo de las redes sociales para excitar la irritación colectiva. Hasta conseguir que dediquemos mucho tiempo de nuestra existencia a sus bravuconadas. Aunque sean debates que no están en la calle.
Y los medios de comunicación nos contagiamos. De hecho, la televisión se ha llenado de tertulias en donde el reality show arrasa con la información. Lo importante es el choque que nos pone arrebatados. Pero eso no es periodismo. Es el........
