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Mercedes Rodríguez MartínLibertad Digital |
A estas alturas de sanchismo, todo empieza a verse ya como factible y nadie se aventura ya a descartar nada.
Sánchez no se lo esperaba, porque es probable que aún crea que hablar fuera de España sea salir de territorio más o menos hostil.
Ese aplomo, rasgo esencial del sanchismo, es el que ahora se tambalea, por primera vez con esta intensidad.
"Hay que tener valor", dice uno de los columnistas extranjeros que están redescubriendo a Sánchez.
No habrá Presupuestos como no ha habido en tres años cuando aún las cuentas podían dar, pero sí habrá un cómodo y largo amago de negociaciones.