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Manuel JaboisEl Pais |
Laurie pidió disculpas. Y lo hizo confesando que, cuando se puso a escribir su respuesta, estaba “ligeramente borracho”
Abran las ventanas durante el Mundial: da gusto escuchar a muchos vecinos celebrando los goles de sus países
Cuando uno monta un escaparate no es para enseñar lo mejor que tiene, sino lo que cree más fácil vender
A González no le va a convencer nadie de que Zapatero es tan listo: lo prefiere inocente a listo como en Ferraz lo prefieren bueno a listo, y por...
“Yo escucho, pero no juzgo”. Pues juzga, hombre, si juzgar es una de las cosas más divertidas que hay
Cuanto más viaje la presidenta de la Comunidad, mejor para Madrid y mejor para los articulistas, que podemos viajar a través de ella como viajaba el...
Pipita, engorda. Un poco, tampoco te pongas en peligro. Sal a la calle como te dé la gana, sigue haciéndote fotos con los fans
Cómo le gusta a este país un linchamiento cuando se lo ponen en bandeja, sobre todo si el delito ha sido retransmitido y no se apreció...
Albert Camus nos deja en su obra una lección principal: hay que vivir sin trascendencia, pero con intensidad
Ir a sitios que ya no existen porque te recuerdan a gente que ha muerto hace que te sientas vivo de una manera extraña
Mi amiga, cuando compra un libro, primero se interesa por saber si los escritores están vivos, y luego por sus hábitos de sueño
En fin, tómenselo con calma. Todos seremos cancelados alguna vez
No faltará quien haga sentir a Soledad Iparraguirre que, si bien sus asesinatos no lograron su objetivo, el camino ha merecido la pena
Imagina que el discurso político triunfante, el que fundó Trump con aquella ironía suya (“podría disparar a alguien en la Quinta Avenida y no...
Nos enfadamos demasiado y con quien no debemos. Y eso provoca leer cualquier cosa con voluntad de responder, ni siquiera de entretenerse
El actor ha olvidado que no es suficiente con ser uno mismo: hay que parecerlo
Quién nos iba a decir que a la pregunta de Groucho “¿a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos”, responderíamos: “A ti, a ti”
Con las amistades que a veces suspendemos por alguna contrariedad, habría que tener más delicadeza. El puente puede estropearse, pero no romperse