Nombrar lo innombrable
Hay momentos cotidianos como el acto de leer que se convierten en profundas revelaciones de vida. Hace unas semanas terminé el libro Lo innombrable, que recién publicó mi maestra de yoga (maestra, porque lo es, dentro y fuera del mat, con esto lo ratifico no sólo con el corazón, sino con el alma). Anaisa ( Ana Isabel Santa María @yogalalma) es una mujer hermosa, muy hermosa, y con los años sus ojos y su energía se ha vuelto no sólo más brillante, sino genuinamente expansiva, es una mujer valiente, porque se reconoce en su más profunda vulnerabilidad, y desde allí aflora la empatía y sensibilidad con la que habita este mundo. Al menos, así lo siento yo, así lo dicta mi corazón hoy.
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Este libro pasó por todas mis versiones, todas las marcelas, las diana marcela, las removió, casi las escurrió como una toalla que no aguanta una gota más de sudor. Me vi reflejada en tantas historias que no son la mía, pero que a la vez son las mías.
Lo innombrable, eso que creía que no habitaba del todo en mí, porque me he ido fortaleciendo mental, emocional e incluso físicamente, me atravesó de extremo a extremo, y me mostró mis más hondos dolores. Me recordó que mi práctica de yoga es mi medicina, no porque haga pincha mayurasana[1] o mejore en la parada en las manos, sino porque allí me........
