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El agro necesita que trabajemos unidos

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20.02.2026

El pasado 11 de febrero tuvo lugar, en la ciudad de Medellín, el Congreso Agroindustrial de la ANDI. Un espacio para hablar de un tema que suena lejano en las ciudades, pero que sostiene buena parte de nuestra economía: el agro.

Hablar del campo en Colombia no es hablar solo de cultivos o ganado. Es hablar de empleo rural, de exportaciones, de seguridad alimentaria, de sostenibilidad, de encadenamientos productivos y de miles de pequeñas y medianas empresas que generan valor.

El agro se ve afectado por políticas públicas, cambios macroeconómicos, tensiones comerciales, leyes arancelarias y temas de seguridad. Es necesario que trabajemos unidos para entender y mitigar el impacto que estos temas pueden causar, además de trabajar en políticas que impulsen su crecimiento y sostenibilidad.

El agro representa cerca del 10 % del PIB del país y genera millones de empleos directos e indirectos. Pero más allá de las cifras, representa algo aún más importante: estabilidad social y desarrollo territorial.

En el Congreso quedó claro que el sector enfrenta retos estructurales como: infraestructura, acceso a mercados, formalización, productividad, tecnología, riesgos ambientales y financiamiento.

La agricultura tiene ciclos largos de capital, entre la siembra y la cosecha puede transcurrir un buen tiempo, se requiere capital de trabajo para sembrar y sólo cuando han recogido la cosecha pueden venderla y facturar, y hay que sumar el tiempo que tarda el pago de la factura que puede ser de hasta 120 días.

Cuando el acceso a financiación es limitado y costoso, se frena el crecimiento. Y es ahí donde la conversación deja de ser sectorial y se vuelve estratégica. El agro no funciona solo. Funciona en cadena. Grandes compañías transformadoras, exportadoras y comercializadoras dependen de miles de proveedores: pequeños productores, transportadores, procesadores, distribuidores. Cada uno es un eslabón. Y cuando uno se debilita por falta de capital de trabajo, toda la cadena se resiente. Por eso el verdadero impacto no se logra sólo financiando al grande, debemos fortalecer al pequeño que está detrás.

En Finaktiva hemos aprendido que cuando una gran empresa decide acompañar financieramente a su cadena de proveedores a través de programas de Supply Chain Finance, el impacto es grande. No solo mejora la eficiencia financiera de la su compañía, sino que apalanca el acceso a liquidez de pymes que sin estos programas no podrían acceder a financiamiento.

Liquidez oportuna significa poder comprar insumos a tiempo, no frenar una cosecha por falta de caja, pagar la nómina sin angustia. Significa planear. Y cuando una pyme puede planear, puede crecer.

El Congreso también habló de sostenibilidad, de transición energética y de productividad con responsabilidad ambiental. Es muy grande el impacto que pueden tener los cambios ambientales en los costos y el éxito de la producción agrícola, pero es difícil hablar de sostenibilidad ambiental cuando no hay sostenibilidad financiera. Las dos deben ir de la mano.

Si queremos un agro más competitivo, necesitamos cadenas más sólidas, se requieren políticas que incentiven el crecimiento, tecnología y acceso a capital. La tecnología hoy se convierte en un facilitador para anticipar el pago de las facturas, llevando liquidez a los más pequeños y permitiendo que el dinero circule y genere mayor crecimiento. La tecnología de Finaktiva por ejemplo, articula en una misma plataforma (SNE) al pagador’ (que es la gran empresa que recibe los bienes o servicios), al ‘emisor’ (que es la pyme que entrega el producto o servicio y genera la factura), al ‘factor’ (que proporciona los recursos financieros para llevar liquidez a la pyme, pagando anticipadamente su factura) y al ‘radian’ (que es la plataforma de la DIAN que administra y da trazabilidad a la facturación electrónica en Colombia). No se trata sólo de una plataforma de soluciones financieras, sino de una herramienta concreta para cerrar brechas.

El Congreso Agroindustrial de la ANDI nos recuerdan que el agro no es un sector aislado y que se necesita coordinación público-privada, visión de largo plazo y soluciones innovadoras para apalancar su crecimiento.  

En Finaktiva sabemos el futuro lo construimos juntos y cuando fortalecemos las pymes que impactan el campo, estamos invirtiendo en crecimiento, empleo y desarrollo real.


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