La gran Beatriz
Compartir
El fallecimiento de Beatriz González no es un cierre: es mudanza. Pasa del tiempo biográfico a la memoria permanente, ese territorio al que solo acceden quienes hicieron algo verdaderamente necesario. Beatriz entra ahí sin trámite alguno y, al hacerlo, debe también regresar para siempre a Bucaramanga, su ciudad, como una presencia que no se discute ni se gasta. Desde ahora, su nombre y su obra deberían habitar cualquier idea de arte que tengamos los santandereanos, incluso las más modestas o desentendidas.
De niño oía hablar de los González Aranda como se menciona una estirpe notable. Jorge, el abogado destacado; Lucila, la erudita y mecenas del arte,........
