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Voto informado

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22.02.2026

El próximo 8 de marzo trae una oportunidad muy importante para ejercer ciudadanía activa y responsable en la elección de aquellos que conformarán el Congreso de la República. Salir a votar para Cámara y Senado no es sólo un derecho, es una herramienta poderosa para incidir en las decisiones económicas, políticas y sociales del país.

El Congreso conformado por el Senado y la Cámara de Representantes cumple funciones esenciales y determinantes en el diseño y control del poder público de acuerdo con la Constitución y la ley: le corresponde hacer las leyes, hacer control político sobre el gobierno, entre otras actividades de gran importancia para el país. Desde el Congreso se definen las reglas que impactan en la vida cotidiana: el régimen tributario, las normas laborales, la regulación de sectores productivos, las políticas sociales, el sistema de salud, la educación y todas aquellas condiciones que incidan en la inversión y el empleo.

Como se puede observar no es una elección menor. Cada voto entrará a definir el futuro del país, un Congreso fuerte, plural y técnicamente preparado puede equilibrar el poder ejecutivo y fortalecer la democracia. Por el contrario, un Congreso débil, capturado por intereses particulares deteriora la calidad institucional y profundiza la desconfianza ciudadana.

En este contexto el voto adquiere un valor estratégico. La abstención es dañina: favorece a quienes tienen estructuras consolidadas y reduce la capacidad de renovación política. Participar amplía la representatividad y envía un mensaje claro sobre el tipo de liderazgo que la ciudadanía espera. Pero no basta con votar; hay que votar bien.

El voto informado es una exigencia ética y democrática. Elegir sin conocer trayectorias, propuestas, antecedentes y posiciones frente a temas álgidos y estructurales equivale a delegar el futuro sin criterios verificables. Es fundamental revisar hojas de vida, experiencia profesional, desempeño previo en cargos públicos, posturas frente a la transparencia y lucha contra la corrupción, disciplina partidista y coherencia entre discurso y actuación. Hoy existen múltiples fuentes para contrastar la información: portales oficiales, registros de votaciones, informes de gestión y herramientas de verificación independientes.

Además es importante analizar la viabilidad técnica y financiera de las propuestas. Propuestas inviables, discursos simplistas o planteamientos carentes de argumentos técnicos y jurídicos, suelen traducirse en bajo impacto legislativo. Un congresista eficaz sabe construir mayorías, redacta proyectos sólidos y hace control político con rigor.

Salir a votar de manera consciente e informada es una forma concreta de fortalecer las instituciones y exigir mejores resultados. El Congreso que se elija será el reflejo de las decisiones individuales que tenemos en las urnas. Por eso más que una obligación el voto es un compromiso con el presente y el futuro de Colombia.


© Vanguardia