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Paloma y Oviedo: Cero polarización

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El ascenso en las encuestas (de 4% a 19%) en intención de voto en solo dos semanas, no solo indica el acierto en la fórmula, sino de igual manera, el giro político del ciudadano hacia una centro derecha. Una evolución progresiva en la madurez electoral, que golpea enhorabuena, al laberinto de la polarización política.

La violencia parió un discurso de extremos, que a su vez catapultó a figuras nacionales como Álvaro Uribe y Gustavo Petro. En las localidades, casi que imperceptiblemente nos fuimos acostumbrando a esas camisetas, a esas discusiones entre vecinos que mermaron amistades y hasta entrañables relaciones familiares. La experiencia, bien podría entenderse como otra cara de las pugnas entre liberales y conservadores., pero sin trapos hondeando en las ventanas de las casas; donde poco a poco la consigna de cero polarización ha venido entrando.

En últimas, Paloma representa esas familias conservadoras del Cauca y Oviedo esa voz de independencia, ese grito liberal que no es otra cosa, que la “centro derecha”, una mesa donde todos, sin excepción; tienen voz y voto. Una curiosa manera de garantizarle al ciudadano, que para pelear se necesitan dos. Sin extremos, el tinto no se enfría.

Las juventudes universitarias, que vieron en el profesor Antanas Mockus, esa figura nacional, donde ellos tendrían una silla en el salón, vivieron por algunos años una “patria boba”., (ante la caída de Mockus), donde la calle se transformó en su ágora. Esos mismos estudiantes universitarios andan escuchando a otro profesor; sin las calenturas de la vida política; están regresando a la clase.

El colombiano afro, fue instrumentalizado para ganar las elecciones y luego abandonado, a su suerte, sino, pues preguntémosle a Francia Márquez y a sus comunidades en el chocó, el Cauca y Nariño; fue una víctima más, de esa polarización.

La historia, parece repetirse, en una comunidad aún más abandonada y arrasada. El colombiano indígena que representa Aida Quilcué será llevado a las urnas, instrumentalizando su condición de Nadies, con el temor de correr la misma suerte.

Los estudiantes universitarios y la comunidad afro, son un dúo electoral venido a más en lo social, bajo la premisa de unas reivindicaciones que jamás llegarán y que hoy, los ubica del otro lado de la conversación.

Estos nuevos caminos: robustecen nuestra democracia, darán tranquilidad a la inversión extranjera, espantan los miedos a un campesino cansado, de ser el “trompo de poner”, serán la vía para el regreso a sus familias, de tanto colombiano habitante en calles ajenas y darán la bienvenida a otra generación de políticos amigos de la concertación.

Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.


© Vanguardia