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No hay autoridad en Tránsito

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05.04.2026

En Bucaramanga, el caos en la movilidad pasó de ser un problema técnico para convertirse en una clara señal de la pérdida de la cultura ciudadana. Hoy, transitar por la ciudad implica enfrentarse no solo al tráfico, sino al irrespeto sistemático por las normas de tránsito más básicas: motociclistas que ignoran los semáforos en rojo y, ahora con preocupación, vemos cómo comienzan a sumarse conductores de vehículos que replican ese mismo comportamiento.

A esta situación se añaden los “mal parqueados”, quienes, sin ningún asomo de vergüenza, dejan su vehículo abandonado en vías de alta circulación, reduciendo la cantidad de carriles y aportando así al caos vial existente. Lamentablemente, no hay autoridad para controlar esta situación. Lo más sorprendente es que la Dirección de Tránsito de Bucaramanga (DTB) cuenta con mecanismos para imponer autoridad y controlar la movilidad, solo que están siendo mal aplicados.

La DTB ha intensificado el uso de cepos como medida sancionatoria contra el mal parqueo; el problema es que esta medida no es utilizada en las zonas críticas de congestión vial de la ciudad, sino que, por el contrario, se aplica en zonas de baja circulación, como calles ciegas y sectores residenciales, donde, si bien hay infracción, esta no genera una afectación significativa en la movilidad. ¿Por qué no aplicar esta medida en zonas que sí lo justifiquen? ¿Será que buscan cumplir rápidamente el número de cepos puestos en un día con menos trabajo en zonas “tranquilas”, en lugar de implementar una verdadera estrategia coherente de control urbano vial? Esta situación hace que se pierda la legitimidad institucional, pues se percibe arbitrariedad y desconexión con la realidad, mientras se desperdician recursos operativos que podrían estar resolviendo temas críticos donde realmente se necesitan.

Mientras tanto, los verdaderos focos de caos permanecen intactos. Vías de alta circulación, corredores estratégicos y zonas críticas siguen siendo invadidos por vehículos mal estacionados; los accesos al centro comercial El Cacique, el entorno del estadio de atletismo, la carrera 36 o la carrera 33 son algunos ejemplos evidentes de una problemática que no recibe la atención que merece de la autoridad competente.

Bucaramanga necesita un mejor criterio a la hora de controlar la movilidad; necesita una autoridad que entienda que sus acciones deben buscar la fluidez, seguridad y convivencia. Sobre todo, necesita recuperar algo que ningún operativo puede imponer por sí solo: el respeto por las normas. Sin cultura ciudadana, cualquier esfuerzo será insuficiente; pero sin autoridad, ese esfuerzo será inútil. ¡Falta autoridad en tránsito!


© Vanguardia