¡Firmes por la patria!
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Tachar cada día en el calendario de bolsillo era, de cierta forma, el aliciente que el soldado tenía para llevar la cuenta regresiva que lo conduciría a ‘la baja’, el anhelado regreso a la vida ‘civil’, en parte porque el servicio militar había sido satanizado como un castigo, o también, lo más parecido a la pérdida de libertad puesto que una inmensa mayoría de quienes hemos tenido que estar bajo banderas no lo fue por gusto propio, era un temido deber que los hombres ‘cargamos’ con la graduación como bachilleres y, casi al mismo tiempo, ante la llegada de la mayoría de edad.
Eso significaba poner el proyecto de vida en pausa mientras que, sonaba a ironía,........
