¿Es realmente eficiente la labor de las Contralorías?
Lo que más enfurece al ciudadano es que el dinero público sea sustraído descaradamente sin que haya forma de castigar a los responsables ni de recuperar lo robado. Esa falta de sanción material y moral es la raíz de la corrupción rampante que agobia al país. En una dolorosa ironía social, la impunidad convierte al funcionario corrupto en un “vivo” o “pillín”, actitudes que lo catapultan a posiciones de privilegio social y político sin escrúpulo alguno. La historia reciente del país está plagada de estos desfalcos impunes.
A pesar de la desilusión, la sociedad aún espera que la Contraloría General y las contralorías territoriales cumplan su función esencial: proteger el patrimonio público de la gestión........
