Pancholón no puede ser fiel
Mi amigo, el Chato Matta, llegó al restaurante por un pollito a la olla con arroz blanco graneadito, salsa de huancaína y una jarrita con emoliente y cebada. “María, me encontré en su búnker privado con mi hermano, el gran Pancholón, amo y señor del ‘dame que te doy’ y la ‘cochinadita’.
‘Chatito -me abrazó- tú sí eres legal, no como esos oportunistas que se me pegan solo para figurar en el diario más leído del Perú y después te clavan el puñal por la espalda. Son hipócritas y malaleche’. Abrió una botellita de ron Zacapa y se puso a dar cátedra.
‘Ahora veo que muchos ‘loquitos’ se meten en problemas por afanar a mujeres prohibidas. La calle hay que saberla caminar. Nunca te puedes regalar. Los años, las canas y la sabiduría se respetan. Te metes con........
