Viaje a la Cordillera Blanca
La abrumadora campaña electoral y pongo a volar mi imaginación. Hasta ahora tengo imágenes de un viaje que quedó grabado en mi corazón. El inmenso Parque Nacional Huascarán, en el Callejón de Huaylas, frente a mí. La calma de los lagos, la majestuosidad de los nevados, un cielo intensamente azul coronado por un halo solar emocionaron a este columnista acostumbrado a una vida gris y vertiginosa por el periodismo, bajo el cielo percudido de Lima. No me quejo porque es lo que escogí y me apasiona.
Desde mi ventana observé la Cordillera Blanca, esa muralla que cruza el continente y parte a la mitad nuestro país. Íbamos hacia el Pastoruri (5,240 msnm) sobre una carretera aparatosa, llena de baches, bordeada por puyas de Raimondi e ichu.
El muchacho que nos guía hablaba de esta ruta como la ruta del calentamiento global. Dice que allá, donde la montaña ahora es roca y tierra, antes había hielo. Ahora, donde hay una pampa ondulante, antes había una........
