Los estropajos y las esponjas son un entorno perfecto para que crezcan microbios
Las esponjas de baño, las bayetas y los estropajos de cocina, tan usados en el día a día, tienen un lado siniestro: proporcionan un entorno oscuro, húmedo y rico en nutrientes, ideal para la proliferación de bacterias, algunas inofensivas y otras patógenos oportunistas. De ahí que constituyan una fuente importante, aunque a menudo subestimada, de contaminación doméstica en cocinas y baños.
Eso no impidió que el mercado mundial de esponjas y estropajos alcanzase un valor de 5 700 millones de dólares en 2025. Es más, se prevé que llegue a los 7 200 millones de dólares en 2034.
¿Cómo es posible que estos artículos de limpieza estén contaminados, si los “lavamos” continuamente? Muy sencillo: una vez que los microorganismos entran en contacto con ellos, encuentran condiciones favorables para su persistencia y multiplicación, con la presencia constante de humedad, temperatura benigna y, especialmente, de residuos orgánicos (nutrientes para los microbios) provenientes de alimentos, productos cosméticos o residuos corporales.
La temperatura del agua caliente que utilizamos para fregar o ducharnos, y que, para evitar achicharrarnos las manos o el cuerpo, rara vez supera los 40 °C o 45 °C, no es suficiente para eliminar los microbios de las esponjas y de los estropajos.
No podemos obviar que la estructura de una esponja o de un estropajo proporciona numerosos espacios pequeños donde los microbios pueden........
