La crisis de Groenlandia y el actor olvidado: el pueblo inuit frente a la rivalidad entre Estados
La denominada “crisis de Groenlandia” de 2025 ha suscitado un debate internacional sin precedentes, impulsado por el renovado interés de la actual administración estadounidense en el territorio.
Si bien las conjeturas oscilan entre una posible presión militar y un acuerdo entre Dinamarca y Estados Unidos, la cuestión concierne fundamentalmente a un pueblo con un derecho reconocido a la autodeterminación.
En consecuencia, es poco probable que los enfoques basados exclusivamente en la coerción o en incentivos económicos resulten eficaces. En este contexto, el poder blando o soft power –tal como fue conceptualizado por Joseph Nye, y entendido como la capacidad de influir mediante la atracción y la persuasión, en lugar de la fuerza o la remuneración– puede constituir el principal modo de interacción para los sujetos implicados, incluidos tanto los Estados como las entidades supranacionales. En consecuencia, el pueblo inuit debería estar preparado para un escenario de este tipo.
Más allá de las especulaciones mediáticas –frecuentemente formuladas en términos de rivalidad o negociación interestatal–, el caso de Groenlandia pone de manifiesto una dinámica característica de la política internacional contemporánea: la proyección de influencia política, económica y estratégica sin recurso a la ocupación militar ni al uso directo de la fuerza.
Sin embargo, este encuadre predominantemente estatocéntrico tiende a invisibilizar al actor central del proceso: Groenlandia y su pueblo, presentando a esye territorio principalmente como un objeto de rivalidad estratégica y no como un actor político y jurídico dotado de capacidad propia de decisión y de legitimidad para determinar su estatus y su futuro colectivo.
El pueblo inuit –integrado por los kalaallit (inuit del oeste), los tunumi (inuit del este) y los inughuit (inuit del norte)– constituye aproximadamente el 90 % de la población del territorio, que cuenta con unos 57 000 habitantes distribuidos en más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados.
La condición de Groenlandia como territorio indígena del pueblo inuit se encuentra reconocida tanto en el plano interno como en el ámbito internacional. El preámbulo de la Ley de Autogobierno de Groenlandia de 2009 afirma expresamente que “el pueblo de Groenlandia es un pueblo en el........
