La sorprendente capacidad de las conchas de ostras y mejillones para atrapar tierras raras
En muchas zonas costeras es habitual encontrar montículos que contienen caparazones calcáreos de ostras y mejillones desechados. Son los restos de una industria global de productos marinos que genera millones de toneladas de residuos cada año. Al mismo tiempo, lejos del litoral, ocultos en formaciones rocosas, se encuentra otro recurso muy diferente: las tierras raras. Estos metales son cada vez más demandados por la industria, dado que resultan esenciales para tecnologías como las turbinas eólicas, los vehículos eléctricos y la mayoría de los dispositivos electrónicos de uso cotidiano.
Nuestro grupo de investigación ha descubierto una conexión interesante entre estos residuos marinos y las tierras raras. Hemos observado que las conchas calcáreas marinas –especialmente las de ostra– pueden capturar tierras raras disueltas en el agua. De este modo, pasan de ser un desecho para convertirse en una herramienta potencial para limpiar la contaminación asociada a la transición energética.
Los japoneses suelen describir las tierras raras como “las vitaminas de la industria moderna”: al igual que ocurre con las vitaminas en el cuerpo humano, son esenciales, pero se necesitan en cantidades muy pequeñas. Sin embargo, la extracción y el procesamiento de los minerales que contienen tierras raras generan aguas residuales muy contaminantes y además liberan estos elementos químicos al medio ambiente.
Una “piel” mineral sobre las conchas
En nuestros laboratorios del Trinity College Dublin hemos investigado si las conchas y caparazones calcáreos podrían ayudar a abordar este problema. Lo primero que hicimos fue obtener conchas de ostras, mejillones y berberechos de playas irlandesas. Después, las limpiamos para eliminar materia orgánica y las trituramos hasta obtener pequeños fragmentos. Una vez hecho eso, mezclamos los fragmentos con agua que contenía tierras raras........
