¿Por qué la diabetes y la depresión forman una pareja cada vez más común?
La conexión entre diabetes y depresión no es una simple coincidencia clínica. A pesar de que tradicionalmente se han tratado independientemente –una en la consulta de endocrinología y otra en la de salud mental o de atención primaria–, ambas enfermedades mantienen una relación bidireccional.
Hoy sabemos que la diabetes tipo 2 duplica el riesgo de sufrir un episodio de depresión y, a su vez, la depresión aumenta significativamente las probabilidades de desarrollar diabetes.
Además, su presencia combinada cada vez es más alta. Pero ¿a qué se debe?
Una epidemia a doble banda
Los datos epidemiológicos son contundentes: la presencia de depresión en personas con diabetes tipo 2 se sitúa entre el 24 % y el 28 %. Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro adultos mayores con diabetes convive con un trastorno depresivo, una tasa que duplica la de la población general.
Nos enfrentamos a una tendencia que se está acelerando de forma alarmante en los últimos años. A lo largo de la última década, el registro de depresión en pacientes con diabetes tipo 2 se ha disparado en Estados Unidos y Reino Unido. Además, ya no es un fenómeno exclusivo de personas mayores: el incremento afecta de manera especial a jóvenes con diabetes de inicio temprano.
Y, sorprendentemente, la peor salud mental y los síntomas depresivos ya son detectables en personas que solo tienen prediabetes, mucho antes de recibir un diagnóstico formal de la enfermedad.
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