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Madrugar no le hará más rico y puede perjudicar su salud

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23.02.2026

En redes sociales y libros de autoayuda se repite una idea seductora. Pertenecer al llamado “club de las 5 de la mañana”, levantándose a esa hora, es el primer paso hacia el éxito. Con este hábito se promete más productividad, más autocontrol y, casi por extensión, una vida mejor. Tim Cook, CEO de Apple, es conocido por empezar su jornada de madrugada, y el actor Mark Wahlberg llegó a popularizar rutinas extremas en las que afirmaba levantarse a las 2:30 para entrenar. La conclusión implícita parece clara: si quiere triunfar, tiene que ganarle horas al sol.

Sin embargo, cuando miramos qué dice la investigación sobre sueño y rendimiento, el mensaje es mucho menos épico. Para muchas personas forzar el madrugón no es una receta para el éxito, sino para rendir peor, tomar decisiones más impulsivas y acumular una deuda de salud que tarde o temprano se paga.

No todos tenemos el mismo reloj interno

Existen diferencias individuales estables en los llamados cronotipos. Algunas personas son más “alondras” y se activan temprano, mientras que otras son más “búhos” y rinden mejor por la tarde o la noche. Estas diferencias no son un capricho ni una cuestión de disciplina, sino en parte biológicas y genéticas.

Además, el cronotipo no es completamente fijo: a lo largo de la vida tendemos, de forma gradual, a volvernos algo más matutinos. La adolescencia suele ser la etapa más vespertina, mientras que en la........

© The Conversation