Presidente Gabriel Boric Font, republicano
Hubo un tiempo no muy lejano en que la palabra republicano significaba otra cosa, que no era ser partidario de un partido de derecha, como el del recientemente elegido presidente, José Antonio Kast.
Ser republicano hoy se comió todo lo que representaba ser republicano antes: Trump y su partido en Estados Unidos, el escudo de súper héroe con la estrella blanca de su símil chileno, el mundo conservador que apareció a la derecha de la UDI y que se consolida llegando a La Moneda.
Pero de vez en cuando cambia la figura y volvemos al republicanismo que todos conocimos y que era bien nítido antes del estallido y antes del partido de Kast. Porque en política ser republicano significaba actuar por y para la República, anteponiendo intereses personales e incluso partidarios, en favor de una idea de patria que une al común de los ciudadanos.
Mucho de eso tiene que ver con el actuar del Presidente Gabriel Boric apenas supo que el triunfo de José Antonio Kast estaba oleado y sacramentado, incluso un par de horas antes de que se hiciera de noche ese domingo 14 de diciembre.
Elegir un teléfono fijo, anacrónico, obsoleto, sacado de otra época, para llamar al presidente recientemente electo ya era una señal, una manera subliminal de decir, ‘volvamos a las formas, volvamos a los tiempos en que nos escuchábamos un poco más’.
Al menos eso quiero creer.
Detrás de esa........
