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La historia me absolverá, de Fidel

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18.08.2026

Un discurso político que cambió el rumbo de América Latina

Las palabras son, a veces, como imágenes escondidas en la memoria. La memoria es como un laberinto por donde caminan los recuerdos. Hay palabras que se pierden en el camino, hay palabras marcadas por la pasión o el miedo, hay palabras cubiertas de dolor, hay palabras eternas y fugaces. Pero las palabras, sean eternas o fugaces, sirven para construir el mundo que queremos o el mundo que no queremos.

De los encontronazos con la realidad que queremos y con la realidad que no queremos nacieron, y nacen, palabras que en el instante de su alumbramiento, son parte palpitante de la historia, se hacen síntesis de ideales y pasiones.

La palabra revolución, por ejemplo, con el andar de los siglos se fue ahuecando, envileciendo, entrampando en su propio laberinto. Sin embargo, hay momentos históricos que no solo reivindicaron la palabra, si no que se constituyeron en hechos fundamentales para posicionar la revolución social en la memoria colectiva.

En los procesos revolucionarios existen derrotas militares que finalmente se transformaron en victorias políticas y hechos que marcaron el rumbo de los acontecimientos en el futuro. Los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en julio de 1953 en Cuba, fueron una derrota militar del movimiento revolucionario cubano, que Fidel Castro transformó en victoria política, pronunciando el discurso más trascendente del siglo XX en América Latina.

En Cuba a principios de 1953, el movimiento opositor a Batista liderado por Fidel Castro contaba ya con unos 1200 integrantes entre obreros, campesinos, profesionales universitarios y estudiantes. La realidad política hacía necesaria una acción importante para posicionar al movimiento y luego provocar una insurrección que llevará a la caída de Batista. Entonces, planificaron la toma de dos cuarteles.

Ubicado en Santiago de Cuba, el Cuartel Moncada era el segundo del país, con unos mil efectivos, pero estaba alejado como para recibir ayuda militar inmediato en caso de ser tomado. Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, rodeada de montañas, lo que, en parte podía facilitar la defensa posterior a la ocupación y el inicio de la lucha guerrillera en las montañas si había que retirarse.

En la elección del lugar había además un contenido de reivindicación histórica y simbólica, ya que las tres guerras independentistas del siglo XIX, fueron en esa zona del país. También el pueblo de esa región era reconocido por su rebeldía ya que ahí se produjeron importantes insurrecciones populares en el siglo XX. En paralelo al asalto del Moncada se tomaría el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en el municipio de Bayamo.

El mando militar del operativo era dirigido por Fidel Castro y el mando civil por Abel Santamaría. Los pocos recursos que habían logrado reunir sirvieron para adquirir 165 armas, entre fusiles calibre 22 y escopetas de caza, los uniformes y realizar el entrenamiento previo al asalto ya que nadie tenía experiencia militar.

El 26 de julio era domingo de carnaval, un........

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