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Culpables de enfermar: el derecho a la salud bajo sospecha

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23.07.2026

Tanto los datos como la realidad clínica demuestran que el aumento de las bajas laborales responde a un empeoramiento real de la salud física y mental de las personas. Es sorprendente, además de indignante, que esta situación se aborde desde el punto de vista meramente del gasto, penalizando a las personas enfermas, y que no se ataje desde la perspectiva del análisis y mejora de las causas que las provocan. Los objetivos buscados son los recortes de derechos de trabajadores y trabajadoras, así como poner en manos de las mutuas también todas las contingencias comunes. A nadie se le escapa que, aunque gestionan recursos públicos, son asociaciones privadas de empresarios. Por tanto, las mismas entidades encargadas de evaluar la salud de las personas trabajadoras y de proponer las altas médicas, serían también las que tendrían interés en recortar tanto los costes y la duración de las bajas en sus empresas asociadas con el consiguiente riesgo para la salud de trabajadoras y trabajadores.

Se manifiesta públicamente que una persona enferma debería cobrar menos que una persona que trabaja, pero esto ya es así, puesto que sólo si el convenio incorpora esta mejora, se percibirá el 100% del salario. Los tres primeros días no se percibe salario, a partir del cuarto día y hasta el vigésimo el 60% y a partir del día 21 el 75%. En definitiva, percibir menos salario estando de baja es ya una realidad, para muchas personas es bastante disuasorio y aun así aumentan las bajas.

El porcentaje de población que trabaja por cuenta ajena y que percibe el SMI es de entre un 9% a un 13%. Esta población, ante una baja laboral, se encuentra actualmente ante una situación de extrema precariedad, por lo que es razonable afirmar que hacen uso de la baja cuando efectivamente lo necesitan. Pero, por otro lado, hay una parte que trabaja aun estando enferma porque sencillamente no se lo pueden permitir. De eso no se habla. Acudir al puesto de trabajo sin estar en condiciones físicas o mentales no sólo reduce la productividad (eso que preocupa tanto a las empresas) sino que cronifica las dolencias, multiplica el riesgo de........

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