El comunismo y sus ridiculeces, por Tulio RamÃrez
El comunismo y sus ridiculeces, por Tulio RamÃrez
De vez en cuando me da por revisar mis archivos. Entre recortes de periódicos amarillentos, revistas viejas, documentos que tuvieron algún momento de gloria, hojas escritas a mano (Habilidad que será apreciada en los futuros currÃculos), consigo verdaderas joyas.
Una de esas gemas fue un recorte de El Nacional de febrero de 2011. El tÃtulo, «ProhÃben reencarnación del Dalai Lama». Esta reseña la elaboró la Agencia EFE de PekÃn. Resulta que el Comité Central del Partido Comunista Chino habÃa decidido prohibir la reencarnación del LÃder Espiritual, quien a los 75 años sentÃa a la pelona cerca y querÃa dejar finiquitado lo de su regreso de ultratumba.
Asà son los regÃmenes comunistas. Aspiran controlar la vida de las personas con leyes absurdas y represión desmedida. Coartan la libertad individual en todos sus ámbitos. Recuerdo que, en Corea del Norte, los hombres van a la barberÃa y solo pueden escoger entre cinco tipos de corte de pelo que están permitidos. Ninguno similar al de Kim Jon Um.
No es que yo cree en las reencarnaciones, pero prohibir por un acto de gobierno que se den, es ridÃculamente insólito. El que quiera reencarnar que lo haga. Solo hay que tener cuidado en no reencarnar en un cochino porque existe la posibilidad de que formes parte de una chicharronada.
Lo cierto es que estos regÃmenes son expertos en eso de hacer cosas ridÃculas. Por ejemplo, Mao decidió en 1958 que los gorriones eran «contrarrevolucionarios» porque se comÃan el grano. El Gran........
