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El oficio de los papeles: jurungar el tiempo, por Rafael A. Sanabria M.

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21.05.2026

El oficio de los papeles: jurungar el tiempo, por Rafael A. Sanabria M.

Correo: [email protected]

«El cronista no inventa la historia ni se adueña del pasado; es apenas el artesano que interroga al olvido para devolverle a su pueblo la certeza de su propia dignidad». – Rafael A. Sanabria M.

No concibo la praxis de la crónica como una canonjía burocrática ni como el usufructo de un arbitrio circunstancial; la entiendo como una adscripción ontológica, una devoción temprana inoculada en la intimidad del hogar por la palabra pausada de mis padres, el legado intelectivo de mis mentores y la densa oralidad de los viejos amigos de mi pueblo, custodios primigenios de nuestra dignidad pretérita.

Mi ágora legítima no se erige en las esquinas de la opinión vana ni en la tribuna clientelar del partido de turno.

No confundo, sin embargo, la vacuidad del rumor con la entrañable sabiduría del encuentro: sé bien que en la mesa de un café, bajo el noble zaguán de una casa solariega o en el reposo de una conversación amena con nuestra gente, puede encenderse la chispa de un dato latente, el hilo conductor de un testimonio vivo o el indicio sutil de un documento soterrado.

Pero allí donde muchos agotan la jornada en la mera dispersión de la tertulia, yo impongo la rigurosa ascesis del documento material y el testimonio perenne.

Mi investidura no emana de la complacencia del power civil transitorio, sino del sudor vertido sobre los legajos y de los ojos fatigados por la luz tenue del archivo.

Es imperativo subrayar que el oficio del cronista de los pueblos jamás debe confundirse con un estrado para detentar poder, reclamar........

© Tal Cual