Disputadas en las urnas, minoritarias en el poder: mujeres en Brasil, por Latinoamérica21
Disputadas en las urnas, minoritarias en el poder: mujeres en Brasil, por Latinoamérica21
Autoras: Marcia Rangel Candido y Clarissa Alves da Cunha
En las elecciones presidenciales brasileñas de este año, las campañas se están dirigiendo con mayor intensidad hacia las mujeres, atribuyéndoles un papel central en sus estrategias electorales. Al mismo tiempo, ellas continúan estando infrarrepresentadas en el poder polÃtico.
Como demuestran las investigaciones sobre género y polÃtica, las mujeres constituyen la mayorÃa del electorado brasileño, pero siguen siendo minorÃa en los Parlamentos, en las direcciones de los partidos, en los gobiernos y en las principales instituciones del Estado.
Esta discrepancia tiene una relevancia particular en un paÃs como Brasil, donde la desigualdad de género se cruza con la desigualdad económica y racial. Las mujeres, sobre todo las mujeres negras y pobres, son quienes más sufren violencia doméstica, quienes tienen menor acceso a la justicia y quienes continúan ganando menos por el mismo trabajo.
Esta discrepancia tiene una relevancia particular en un paÃs como Brasil, donde la desigualdad de género se cruza con la desigualdad económica y racial. Las mujeres, sobre todo las mujeres negras y pobres, son quienes más sufren violencia doméstica, quienes tienen menor acceso a la justicia y quienes continúan ganando menos por el mismo trabajo.
Instrumentalizar esta cuestión únicamente con fines electorales, sin acompañarla de una polÃtica pública consistente, tiene un coste social muy alto.
No es de hoy que las cuestiones de género ocupan un papel central en la opinión pública. La campaña electoral de Dilma Rousseff, en 2010, estuvo marcada por la instrumentalización del aborto; Jair Bolsonaro instrumentalizó y se benefició de falsos rumores relacionados con cuestiones de género y sexualidad.
Desde entonces, la «ideologÃa de género» pasó a formar parte del vocabulario polÃtico de una parte significativa de la extrema derecha brasileña.
La novedad está en la forma en que las mujeres han pasado a ser movilizadas en 2026. Si durante años el género fue sobre todo un instrumento de polarización moral, lo que se observa ahora es su explicitación y simultaneidad: los dos bandos, ideológicamente opuestos, construyen al mismo tiempo planes y portavoces femeninas, impulsados por encuestas en tiempo real.
Este cambio no es resultado de una conversión de los partidos a la agenda de la igualdad, sino de la percepción, reforzada por las encuestas, de que el voto femenino puede ser decisivo en unas elecciones altamente polarizadas.
A pesar de contar con cuotas de candidaturas y una reserva proporcional de recursos del Fondo Electoral, el paÃs continúa entre........
