El sensacional sábado del general Donovan, por Gustavo J. Villasmil Prieto
El sensacional sábado del general Donovan, por Gustavo J. Villasmil Prieto
Tras el asalto nocturno del general Páez al castillo de San Felipe en Puerto Cabello, el 7 de noviembre de 1823, el jefe realista Sebastián de la Calzada firmó la capitulación con la que se ponÃa fin a la presencia militar española de tres siglos en Venezuela. Desde entonces, nunca más soldado extranjero alguno portando sus armas puso pie en Venezuela. En 1895, Sifontes sacó a tiros a los ingleses que izaron la Unión Jack a orillas del CuyunÃ.
No se diga que fue la tropa colombiana que entró en combate en San Cristóbal en 1901: su comandante, el general tachirense – y médico graduado en Francia – Carlos Rangel Gárbiras, resultó derrotado.
En 1903, ni la Hochseeflotte del Káiser pudo, pues el coronel Cárdenas casi les hunde el «Panther» frente a las costas de Maracaibo.
Y si se trata de los cubanos de Tucacas y Machurucuto, de esos buena cuenta dio el general Rigores, que se los mandó de vuelta a los Castro con los pantalones abajo.
Supongo que el defenestrado general Arnaldo Ochoa, como el Aureliano BuendÃa de GarcÃa Márquez, lo habrÃa de recordar años más tarde frente al pelotón de compatriotas suyos que lo fusiló por narcotraficante.
Supongo que el defenestrado general Arnaldo Ochoa, como el Aureliano BuendÃa de GarcÃa Márquez, lo habrÃa de recordar años más tarde frente al pelotón de compatriotas suyos que lo fusiló por narcotraficante.
Las cosas ahora son distintas. Muy distintas.
El cielo de Caracas, tantas veces testigo de encendidos discursos sobre la soberanÃa inquebrantable, el antiimperialismo de micrófono y la defensa a ultranza de la dignidad nacional, amaneció el sábado 23 de mayo convertido en patio de recreo y entrenamiento de la aviación militar estadounidense.
Con el pretexto técnico de un «simulacro de evacuación ante eventuales contingencias médicas o catástrofes», dos imponentes aeronaves surcaron el espacio aéreo de la capital, realizando........
