Del Capitán América a MÃster Danger, por Gustavo J. Villasmil Prieto
Del Capitán América a MÃster Danger, por Gustavo J. Villasmil Prieto
Escribo estas lÃneas desde lo más hondo del hueco al que han arrojado a la república en Venezuela. Estamos asistiendo no a una negociación polÃtica o un acuerdo estratégico, sino al remate final de lo que quedaba de nuestra soberanÃa, que bien poco que ya era.
Ser testigos de la cesión formal de nuestra riqueza petrolera a los intereses estadounidenses es constatar que ya no somos un paÃs sino un dominio, un terreno ocupado por pisatarios, una bomba de gasolina de carretera en la que se agolpan los pedigüeños extendiendo la mano en procura de la moneda que algún conductor quiera darles mientras llena el tanque. En eso nos han convertido.
«Inmamable». Dispénseme el lector por no encontrar término más descriptivo de la náusea que produce tanta pusilanimidad junta: la del espectáculo de quienes ahora pretenden que salgamos a la calle con la bandera de las barras y las estrellas en la mano, entonando el «Yankee Doodle» y declarándonos oficialmente felices tras nuestra abdicación como paÃs.
Hace poco, algún tonto útil de estos tiempos –uno de estos polÃticos de uno o dos dÃgitos bajos en cualquier encuesta de opinión– hablaba desde un podio de alquiler instalado en un hotel de cinco estrellas. DecÃa que no podÃamos hablar de soberanÃa porque ya la habÃamos perdido con rusos, chinos, persas y cubanos.
Hace poco, algún tonto útil de estos tiempos –uno de estos polÃticos de uno o dos dÃgitos bajos en cualquier encuesta de opinión– hablaba desde un podio de alquiler instalado en un hotel de cinco estrellas. DecÃa que no podÃamos hablar de........
