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Trump no está loco, por Fernando Mires

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24.03.2026

Trump no está loco, por Fernando Mires

Escribió Anne Applebaum en uno de sus más recientes artículos: «Donald Trump no piensa estratégicamente. Tampoco piensa históricamente, geográficamente o siquiera racionalmente. No relaciona las acciones que toma un día con eventos que ocurren semanas después. No piensa en cómo su comportamiento en un lugar cambiará el comportamiento de otras personas en otros».

La de la destacada periodista e historiadora no solo es su opinión. Es una buena síntesis de cómo ven a Trump muchos observadores de la política internacional, sobre todo de la guerra a Irán que, para muchos, parece no tener objetivos y, por eso mismo, ningún final. En campos menos especializados, la frase que circula por doquier es «Trump se ha vuelto loco».

Según Applebaum, Trump no está en sus cabales. Todo lo contrario; es un hombre que desata guerras sin tener ninguna estrategia, que no sabe pensar racionalmente, que es inconsecuente con lo que dice un día y después en otro, que carece de responsabilidad, que actúa por caprichos e impulsos, que miente persistentemente.

Lo siento, pero aquí opino que no todo es así. Es cierto, Trump parece estrambótico, carece de cultura diplomática y no mide el alcance de todo lo que dice. Pero no es un ser irracional. Por el contrario, Trump hasta el momento ha actuado dentro del marco de una estrategia muy bien diseñada. Se trata nada menos que de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) dada a conocer por el gobierno de Trump el 2025.

La nueva estrategia del imperio americano

Esa nueva versión de la geopolítica de los EEUU inserta en la ESN implica una ruptura radical con la ESN del 2022, válida en los tiempos de Joe Biden. El objetivo de la ESN-25 es fijar la orientación de la nación en condiciones marcadas por dos imperios –el chino y el ruso– que, según el gobierno de Trump, amenazan la seguridad de la nación y al mismo tiempo ponen en tela de juicio la hegemonía mundial norteamericana.

Teniendo como trasfondo la letra de esa nueva estrategia podemos llegar a la conclusión de que el gobierno de Trump no se aparta en ningún momento del documento en mención. De tal modo, quien quiera criticar la falta de estrategia o la falsa estrategia de Trump, debe criticar en primer lugar a la ESN-25, algo que no han hecho la mayoría de los analistas internacionales.

Teniendo como trasfondo la letra de esa nueva estrategia podemos llegar a la conclusión de que el gobierno de Trump no se aparta en ningún momento del documento en mención. De tal modo, quien quiera criticar la falta de estrategia o la falsa estrategia de Trump, debe criticar en primer lugar a la ESN-25, algo que no han hecho la mayoría de los analistas internacionales.

Tratemos de resumir las principales diferencias entre la de Biden (2022) y la dictada en tiempos de Trump (2025). En términos generales es posible afirmar que el documento del 2022 mantenía continuidad con la política internacional asumida por los EEUU desde 1945, basada en un orden dividido en dos potencias, la URSS y los EEUU y que, desde las Conferencias de Yalta y Postdam se extiende a lo largo de todo el periodo de la llamada Guerra Fría.

El derrumbe de la URSS y del comunismo europeo creó, sin embargo, un nuevo escenario donde el lugar de la URSS fue ocupado por la China post-maoísta, sin que los actores internacionales intentaran modificar la estructura internacional basada en las reglas de la Guerra Fría. Es por esa razón que la ESN de 2022 aparecía ante los ojos de algunos estrategas norteamericanos como un anacronismo.

El propósito de la ESN-2025, en cambio, es actualizar la estrategia internacional generando una adecuada a un mundo sin reglas, como es el que hoy impera. Ese cambio de orden deberá ser realizado a través de enfrentamientos indirectos entre China y los EEUU, cada uno con sus respectivos aliados y, por lo mismo, será un periodo donde evidentemente habrá negociaciones, pero también conflagraciones entre ambas potencias mundiales.

A primera vista la nueva rivalidad mundial será, al igual que la que prevalecía, la de un mundo bipolar, donde permanentemente se enfrentan China y los EEUU. Pero en otras ocasiones asumirá la forma de un enfrentamiento tripolar, vale decir, EEUU y sus ocasionales aliados, frente a «la alianza eterna» contraída por China y Rusia el año 2024 en Beijing.

Eso quiere decir que mientras el mundo concebido por la administración Biden suponía una actitud predominantemente defensiva (defender a un mundo basado en reglas que ya nadie respetaba) la administración Trump pasa a la ofensiva sin respetar las normas liberales que intentaba imponer EEUU en el pasado reciente. Las reglas internacionales, al fin y al cabo, ya habían sido rotas por EEUU y Rusia.

Eso quiere decir que mientras el mundo concebido por la administración Biden suponía una actitud predominantemente defensiva (defender a un mundo basado en reglas que ya nadie........

© Tal Cual