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Sobre astros y planetas en el fútbol, por Fernando Mires

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07.07.2026

Sobre astros y planetas en el fútbol, por Fernando Mires

Me costó decidirme. Estuve a punto de escribir sobre el partido Inglaterra 3 México 2. Fue excelente, tenso, todo lo que se necesita para gustar del fútbol.

La otra alternativa, y por ella al fin me decidí, fue por un no menos vibrante partido, el que llevó al triunfo histórico de Noruega sobre Brasil (2-1). Me decidí porque fue histórico, tan histórico como fue el triunfo de Paraguay sobre Alemania, o quizás más todavía.

En ambos casos, dos gigantes del fútbol mundial, Alemania y Brasil, fueron desclasificados y enviados a casa a descansar (si es que la rabiosa prensa los deja). Fue, el de Noruega, un triunfo espectacular, uno que demostró una vez más que en este mundial no hay equipos chicos; uno donde cualquiera le puede ganar a cualquiera.

¿Cuáles son los requisitos para ganar en un campeonato entre iguales? Por un lado la suerte, por otro lado, el nombre de algún gran hombre. Un astro.

Para seguir con el ejemplo, Alemania tenía un cuadro de grandes jugadores, pero ningún «gran hombre». Brasil tampoco. ¿Debo decir entonces que entiendo por un gran hombre? ¿O lo que es lo mismo: ¿por un gran nombre? ¿Un líder? No necesariamente.

El gran hombre en el fútbol ha de ser un muy buen futbolista, pero más que eso, debe ser un irreemplazable, alguien sin sustituto, un jugador simbólico del país, uno que, aunque no juegue bien, por el solo hecho de estar ahí, entrega confianza y seguridad a sus compañeros.

Si se quiere, se trata de algo parecido al papel de la abeja reina en un panal; muere la abeja reina, comienza el caos. Entre el gran hombre en el fútbol con respecto a su equipo, pasa lo mismo. Si no está presente, los jugadores se convierten en sonámbulos, por muy buenos que ellos sean, como son los de Alemania y Brasil.

Si se quiere, se trata de algo parecido al papel de la abeja reina en un panal; muere la abeja reina, comienza el caos. Entre el gran hombre en el fútbol con respecto a su equipo, pasa lo mismo. Si no está presente, los jugadores se convierten en sonámbulos, por muy buenos que ellos sean, como son los de Alemania y Brasil.

El gran hombre es un astro que por su sola presencia brilla; los........

© Tal Cual