La transparencia, por Aglaya Kinzbruner
X: @kinzbruner
Hay un antiguo refrán español que conocíamos pero que reencontramos como un viejo amigo en un libro de Saramago, a quien siempre se puede releer con gusto, El evangelio según Jesucristo. El adagio reza así: «A las mujeres hablarles poco y oírlas menos».
Nosotros sugerimos añadir lo siguiente, aunque suene desalmado: «y si son viejas, verlas tampoco». No es que estemos en absoluto de acuerdo con lo anterior, pero es lo que ha venido sucediendo una vez que los mayores de edad se vuelven en realidad mayores. Además, también se vuelven transparentes. Pueden entonces ser los más grandes sabios y emitir las verdades más profundas.
Pero, ¿qué sucede? Nadie les hará caso porque no los ven. Ese es el mayor problema de volverse transparentes. El mismo sujeto a quien le sucede esto no se da cuenta de ese misterioso cambio de materia. Y entonces vienen los grandes problemas a la hora de afeitarse. Empezará entonces a ir donde el barbero o se dejará........© Tal Cual





















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