Espai Barça: ¿cuánto vale la palabra dada?
Espai Barça: ¿cuánto vale la palabra dada?
Se han incumplido todos los plazos y todas las promesas
Así lucirá el nuevo Palau cuando sea una realidad / FCB
En el primer trimestre de 2004 tuve la oportunidad de entrevistar a Artur Mas en la sede de CiU de la calle Córcega. Me encontré con un hombre resignado y cariacontecido, aunque sereno. Había ganado las elecciones a la presidencia del Parlament de Catalunya de 2003, si bien no pudo formar gobierno, cosa que sí hizo el PSC de Pasqual Maragall gracias a su alianza con ERC e ICV-EUiA. Vamos, el primer tripartito.
Hablamos de Catalunya, también del Barça, y en un momento dado le pregunté por qué la clase política estaba tan desprestigiada: “Creo que los que tenemos responsabilidades políticas deberíamos depositar ante notario nuestras promesas electorales y si no cumplimos, rendir cuentas ante la ciudadanía y dimitir”, me respondió.
Es un pecado que culturalmente está aceptado. En nuestra sociedad, no cumplir las promesas, mentir, engañar, decir una cosa y luego hacer otra, no pasa factura. Ni tan siquiera a nivel de reputación personal. Aquí no dimite ni Dios (con perdón). En Japón, si un ministro dice que va a construir una carretera con tres carriles y luego hace dos, no puede salir a la calle. En Islandia, Noruega o Dinamarca, si a un cargo público se le ocurre mentir sobre su titulación académica, ha de dimitir. Aquí nunca pasa nada... hasta que tiene que intervenir la justicia, claro.
Como tampoco nunca pasa nada en el FC Barcelona. Vamos a olvidarnos ya de las promesas de Joan Laporta sobre Leo Messi y su renovación. Esta semana hemos leído numerosos artículos donde diferentes periodistas han hablado del sobrecoste del Camp Nou y el reconocimiento del FCB, por fin, de que el Palau Blaugrana no está dentro de la financiación de esos 1.800 millones de euros (1.500 iniciales 300).
Creo que no somos conscientes de la auténtica dimensión de lo que ha........
