Un premio para la historia
Un premio para la historia
Ferran Torres celebra el gol de la victoria de España / LAVANDEIRA JR / EFE
Durante toda la final, Argentina se movió en un terreno fronterizo: entre el antifútbol y el otro fútbol, siempre al límite del reglamento. ¿Dónde empieza la picardía y acaba la legalidad? Es una línea difícil de trazar. Equipo canchero por definición, la selección de Scaloni pareció dimitir demasiado pronto de todo el fútbol que tiene en sus botas -y es mucho- para dedicarse a ese otro fútbol que tanto irrita cuando lo tienes enfrente.
Lícito, aunque no demasiado seductor, todo sea dicho. Fue sorprendente y decepcionante, en la medida en la que Argentina desborda de jugadores talentosos. Pero en el mejor escenario posible, con los ojos del mundo puestos sobre ambos equipos, la albiceleste prefirió el camino embarrado. Apenas chutó entre los tres palos: muy poca cosa para una selección que normalmente, suele dignificar los partidos del campeonato del mundo hasta el límite. No hay más que ver cómo viven sus jugadores cada partido: en la final, sin embargo, la pasión no fue suficiente
Enfrente, la selección española fue........
